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Jed McCaleb đặt cược một tỷ đô la vào tiền điện tử để xây dựng một trạm vũ trụ riêng tư
Jed McCaleb, quien hizo fortuna con XRP y Mt. Gox, ahora invierte su riqueza en un proyecto ambicioso: llevar una estación espacial privada a la órbita terrestre. La empresa responsable de esta misión es Vast, y el modelo de negocio es tan inusual como la visión que lo respalda. A diferencia de otros emprendimientos aeroespaciales, Vast funciona completamente financiada por McCaleb de su propio bolsillo, sin inversores externos ni socios financieros. Su objetivo es desarrollar Haven-1, un módulo orbital diseñado para estar operativo en 2026 y competir por los lucrativos contratos que la NASA otorgará para mantener a los astronautas en el espacio después del retiro de la Estación Espacial Internacional.
Del criptomercado al espacio: el modelo de financiamiento de Jed McCaleb
El fundador de Vast no es un novato en el riesgo empresarial. McCaleb ha navegado múltiples ciclos tecnológicos desde la década de 1990, entrando temprano y saliendo antes de las disrupciones regulatorias. Su primer emprendimiento, eDonkey, revolucionó la compartición de archivos en línea pero lo obligó a pagar $30 millones en 2006 para evitar demandas de la industria musical. Posteriormente, fundó Mt. Gox, uno de los primeros intercambios de Bitcoin, que vendió en 2011 antes de que colapsara años después. Luego llegó su rol como cofundador del protocolo Ripple y creador de XRP, moneda que le permitió acumular una fortuna estimada.
Según datos rastreados por XRPScan, McCaleb generó aproximadamente $3,200 millones entre 2014 y 2022 mediante la venta gradual de XRP y participaciones en Ripple. Complementado con sus posesiones actuales gestionadas a través de dos fundaciones privadas, controla alrededor de $3,300 millones al cierre de 2024. A los 50 años, con raíces en una granja de Arkansas y estudios incompletos en la Universidad de California en Berkeley, McCaleb representaba un perfil inusual para liderar una iniciativa aeroespacial. Sin embargo, su filosofía es clara: está completamente dispuesto a perder estos mil millones si el proyecto no prospera.
“Es superimportante que las personas demos este salto desde donde estamos hoy hacia un mundo donde hay muchas personas viviendo fuera de la Tierra”, declaró McCaleb desde la sede de Vast en Long Beach, California. “No hay muchas personas dispuestas a dedicar la cantidad de recursos, tiempo y tolerancia al riesgo que yo tengo.”
Haven-1: especificaciones técnicas y arquitectura orbital
Haven-1 representa la primera fase operativa de Vast. La estación tendrá una altura aproximada de 33 pies y un ancho de 14.5 pies, dimensiones que le permiten acoplarse dentro de un cohete Falcon 9 de SpaceX. Su volumen interno de 1,600 pies cúbicos—equivalente al doble del espacio disponible en una caravana convencional—alojará a una tripulación de cuatro personas durante misiones de corta duración.
El diseño interior incluye áreas de descanso separadas, acabados en madera, una ventana panorámica principal y una zona común donde la tripulación puede compartir comidas. A diferencia de la Estación Espacial Internacional, Haven-1 no requerirá sistemas avanzados de reciclaje de agua ni aire. Está optimizada para estancias de tiempo limitado, un enfoque que reduce significativamente la complejidad de ingeniería comparada con estructuras de permanencia prolongada.
La construcción comenzó en enero de 2025, con un cronograma ajustado que apunta a mayo de 2026 para el lanzamiento. El equipo de Vast ya ha probado un prototipo del módulo para validar su capacidad estructural bajo presión. Actualmente trabajan en sistemas de energía, propulsión y soporte vital para la tripulación. Max Haot, quien asume el rol de CEO desde 2023 tras abandonar su startup de cohetes Launcher, encabeza el esfuerzo de ingeniería. McCaleb desciende desde San Francisco una vez por semana para supervisar el proyecto, manteniendo su residencia en Costa Rica y sus otros compromisos personales. Su participación accionaria en Vast permanece al 100%.
La alianza con SpaceX y el cronograma de lanzamiento
Vast trabaja en colaboración cercana con SpaceX para ejecutar la cadena de lanzamiento y operaciones orbitales. La empresa ya ha reservado lanzamientos del Falcon 9 para transportar tanto el módulo Haven-1 como misiones con tripulación de astronautas. SpaceX proporcionó los adaptadores de acoplamiento para la cápsula Dragon, que será el vehículo de transporte humano hacia Haven-1, así como sistemas de Wi-Fi mediante la red Starlink para comunicaciones en órbita.
El cronograma es crítico. La NASA planea retirar la Estación Espacial Internacional para finales de 2030. El empresario Elon Musk ha sugerido que ese horizonte debería acelerarse. Vast busca tener Haven-1 operativa antes de ese retiro para posicionarse como alternativa de infraestructura orbital. El éxito en el lanzamiento y las pruebas iniciales podría traducirse en un contrato de servicios con la NASA, proporcionando un flujo constante de ingresos al agendar tiempo de permanencia para astronautas en la estación.
El panorama competitivo: Vast frente a otros actores
Vast no enfrenta esta carrera sola. Compañías como Axiom Space, Blue Origin y Voyager Space también desarrollan estaciones espaciales comerciales con la NASA como cliente potencial. Sin embargo, Vast posee una ventaja estructural distintiva. “Vast es el único que propone una solución primariamente autofinanciada y lista para operar”, señala Chad Anderson, socio gerente de Space Capital, fondista en otras iniciativas aeroespaciales pero sin participación en Vast.
El autofinanciamiento de McCaleb reduce la dependencia de inversores externos, acelerando la toma de decisiones y permitiendo una alineación singular de objetivos empresariales. Esto contrasta marcadamente con modelos de financiamiento fraccionado que requieren consenso entre múltiples partes interesadas.
Fortuna cripto que construye infraestructura orbital: De XRP a la estación espacial
La riqueza que financia Haven-1 proviene exclusivamente de decisiones de inversión en tecnología y criptomonedas. McCaleb es considerado por expertos como uno de los diez fundadores de criptomonedas más influyentes, aunque permanece discreto en comparación con figuras públicas del sector. Nic Carter, socio fundador de Castle Island Ventures, comenta: “Es uno de los 10 fundadores más importantes, aunque casi nadie lo conoce. Los otros son bastante ruidosos y extravagantes.”
Su trayectoria ilustra un patrón: entrada temprana a tecnologías emergentes, desinversión estratégica antes de crisis regulatorias, y reinversión en nuevas fronteras. Sam Yagan, quien trabajó con McCaleb hace más de dos décadas en eDonkey, lo describe como un “tomador deliberado de riesgos” e “hiper-racional en sus decisiones, aunque con una disposición a asumir riesgos que la mayoría evitaría.”
El dinero de XRP y Ripple financia actualmente la visión de Vast. En contraste con figuras que permanecen vinculadas operativamente a sus creaciones, McCaleb vendió gradualmente su participación en Ripple después de desacuerdos con cofundadores en 2013, conservando el 9% inicial de XRP cuando fue lanzado. Su migración hacia proyectos aeroespaciales marca una evolución natural en su portafolio de inversiones hacia infraestructuras de largo plazo.
Haven-2 y la visión de largo plazo: De estación a base espacial
Si Haven-1 cumple su misión inicial y obtiene aprobación operativa, Vast planea expandir la infraestructura. Haven-2, programado para 2028, representaría el inicio de una base espacial más compleja. Con el tiempo, se espera que alcance dimensiones suficientes para reemplazar las capacidades de la ISS. Haven-2 incorporaría sistemas avanzados de reciclaje de agua y oxígeno, permitiendo estancias prolongadas.
Vast también está investigando gravedad artificial mediante módulos giratorios que generan fuerzas centrífugas similares a la gravedad natural. Esto abordería problemas de salud documentados en astronautas de largo plazo, como debilitamiento muscular y óseo, que resultan de la microgravedad. Sin embargo, estas innovaciones permanecen en fases conceptuales. El enfoque inmediato es establecer Haven-1 como plataforma funcional.
La compañía ha crecido exponencialmente. Pasó de menos de 200 empleados a 740 en el último año. Su instalación en Long Beach opera continuamente las 24 horas, dividiendo esfuerzos entre construcción de módulos y expansión de infraestructura.
La competencia por el contrato NASA: cuestión de supervivencia empresarial
El futuro de Vast depende criticamente del contrato de la NASA. Sin ese acuerdo, la empresa enfrenta desafíos de viabilidad financiera a largo plazo. “Es una cuestión de existencia para nosotros ganar esa competencia”, afirma Max Haot. La decisión de la NASA sobre seleccionar proveedores de infraestructura orbital se espera para mediados de 2026, alineándose con el cronograma de lanzamiento de Haven-1.
Vast ya tiene reservados lanzamientos adicionales con SpaceX para futuras misiones. Tanto McCaleb como Haot han expresado disposición personal a viajar al espacio para validar operaciones. “De niño pasé mucho tiempo explorando, mirando el cielo y apreciando lo increíble que es,” reflexiona McCaleb sobre su motivación.
Los próximos veinticuatro meses definirán la trayectoria. Haven-1 continúa en construcción. La NASA sigue en proceso de evaluación. La apuesta de mil millones de dólares de Jed McCaleb—financiada enteramente por su fortuna en criptomonedas—espera validación en órbita. Si prospera, redefinirá el panorama de infraestructura espacial comercial. Si falla, McCaleb estará entre los pocos emprendedores dispuestos a absorber pérdidas de magnitud épica en nombre de la innovación orbital.