Cuando pensamos en José Rizal hoy en día, la imagen a menudo parece lejana y abstracta: un nombre en un calendario, un día libre. Sin embargo, hace más de 125 años, un hombre caminó con calma hacia su muerte en el Parque Luneta de Manila, con plena conciencia de lo que le esperaba. Esto no fue un tropiezo hacia la tragedia, sino una decisión consciente