Al crecer, no necesitas ser honesto con tus padres, solo necesitas que estén tranquilos.
A medida que creces, inevitablemente no podrán controlar tu vida, este hecho los inquieta y también los entristece.
Por eso, muchas cosas y decisiones no se las cuentas, e incluso les mientes, en realidad, eso es por su bien.
No necesitas sentirte culpable.
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