El interés variable es como nadar en el mercado.
La temperatura del agua, las corrientes ocultas, la dirección dependen completamente de ti, puedes ajustar tu postura en cualquier momento, pero debes estar siempre en el agua.
El interés fijo, en cambio, es como construir un puente por adelantado.
Primero construyes la estructura del puente, luego decides si cruzar o no;
Una vez que lo haces, los cambios en el viento y en el entorno ya no te afectan.
Muchos piensan que esto es una confrontación entre flexibilidad y conservadurismo, pero en la cadena, en esencia, es una cuestión de distribución
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