En China, padres con bajo nivel de cognición quieren experimentar cómo se siente ser emperador, en realidad es muy simple: tener hijos. La esencia de estas familias no es solo "amor", sino que también incluye una estructura de poder evidente. En la visión tradicional, los padres suelen ser considerados autoridad, y los hijos ocupan una posición subordinada, debiendo obedecer las decisiones y arreglos de los padres. En esta estructura, los padres pueden usar la excusa de "ser para tu bien" para ejercer control sobre los hijos, y en medio de conflictos familiares, transferir sus propias emociones o presiones a los hijos, haciendo que asuman responsabilidades que no les corresponden, como culpar a problemas familiares o convertirse en objetos de descarga emocional. A medida que los hijos crecen y logran independencia económica, las relaciones de poder familiar no necesariamente cambian. En muchas familias, incluso si los hijos tienen capacidad económica, los padres aún pueden mantener su posición dominante enfatizando aspectos como "el favor de criarlos", y así seguir ejerciendo influencia sobre ellos. En general, en las relaciones familiares tradicionales chinas, a menudo existe una estructura entrelazada de afecto y poder, que hace que incluso cuando los hijos maduran en capacidad, no puedan liberarse completamente de la relación de control original.

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