La frontera no es una pared, es una puerta.


Con una puerta, se puede dejar entrar a las personas, y también mantener el ruido afuera.
Una frontera clara es la armadura que protege a uno mismo.
Aprender a establecer límites, para poder dedicar energía a las personas que realmente valen la pena, y despedirse del consumo sin límites.
Cuanto más buscamos la felicidad y evitamos el dolor, más nos hundimos en un dolor aún más profundo.
La raíz del desgaste interno es querer aferrarse a una felicidad perfecta que acepte todas las emociones,
la imperfección permite salir de la trampa de las obsesiones y vivir con mayor tranquilidad.
La mejor relación íntima es cuando dos mundos mantienen la puerta abierta,
bienvenidos a que el otro venga a explorar y jugar, en lugar de forzar la entrada.
Hacer que el otro sea parte de nuestro mundo,
una buena relación no es una atadura mutua, sino que ambos sean independientes y se dirijan el uno al otro,
manteniendo sus propios límites, solo así la relación puede durar sin desgastarse.
Toda confusión y desgaste interno proviene de no entender la esencia,
cuando encuentres esa respuesta clave, todas las dudas se resolverán,
ahora todo está claro.
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