El límite de una organización suele depender de su eslabón más débil; la debilidad determina la capacidad general de carga. Por otro lado, el desarrollo de una persona depende más de sus ventajas más destacadas; la fortaleza determina hasta dónde puede llegar. Por lo tanto, la gestión organizacional debe complementar las debilidades para evitar que los eslabones débiles la arrastren; mientras que la gestión personal debe potenciar las fortalezas para convertir esas ventajas en verdaderos puntos de ruptura.

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