Muchas personas consideran la capacidad cognitiva, el juicio y la fuerza de voluntad como atributos puramente "espirituales", pero en realidad, en gran medida, están basados en el cuerpo. El cerebro en sí mismo es una parte del cuerpo, y aspectos como el sueño, la nutrición, el ejercicio y la salud general afectan directamente la estabilidad emocional, la atención, el autocontrol y la calidad de la toma de decisiones de una persona. Desde una perspectiva de leyes generales, las personas en mejor estado físico tienden a mostrar habilidades cognitivas estables y eficientes; por otro lado, el agotamiento prolongado o un estado de subsalud facilitan errores en el juicio y una disminución en la capacidad de ejecución. Sin embargo, esto no significa que la condición física lo determine todo; el nivel cognitivo y el rumbo de la vida todavía están influenciados por múltiples factores como la herencia, la educación y el entorno. Más precisamente, el cuerpo es el soporte subyacente de la cognición y el comportamiento; no decide directamente los resultados, pero puede influir significativamente en la estabilidad y probabilidad de que una persona despliegue sus capacidades, y esto, precisamente, es una clave que muchas personas han ignorado durante mucho tiempo.

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