¿Estás siguiendo las previsiones sobre el oro? He notado algo interesante últimamente. Prácticamente todas las principales instituciones financieras coinciden en un rango muy específico para el precio del oro, y francamente sus análisis todavía me parecen demasiado conservadores.



Partamos de los hechos: desde 2024 el oro ha comenzado a establecer nuevos máximos históricos en prácticamente todas las monedas del mundo, no solo en dólares. Ha sido una confirmación sólida del mercado alcista. Si miras los gráficos a largo plazo, lo que ves es fascinante: un patrón de taza con asa que se formó entre 2013 y 2023. Estos patrones, cuando son tan largos, tienden a ser muy potentes.

El factor fundamental sigue siendo el mismo: las expectativas de inflación. El oro brilla cuando la inflación está en juego, y el crecimiento de M2 combinado con el índice de precios al consumidor continúa apoyando una tesis alcista. Las dinámicas monetarias son claras, y el oro simplemente está siguiendo la lógica de los mercados.

Ahora, sobre las previsiones específicas. Bloomberg y Goldman Sachs pronostican precios alrededor de 2.700 dólares para 2025. UBS, BofA, J.P. Morgan y Citi Research están todos en ese rango entre 2.700 y 2.800 dólares. Es un consenso notable. Pero InvestingHaven siempre ha tenido una perspectiva más alcista, y honestamente, mirando los fundamentales, tiene sentido. Su previsión para 2025 está en torno a los 3.100 dólares, lo cual parece más en línea con lo que sugieren los datos técnicos.

Para 2026, los objetivos suben aún más, alrededor de los 3.900 dólares. Pero lo que realmente me interesa es la visión a largo plazo. Si piensas en las previsiones del oro en 10 años, el panorama se vuelve aún más interesante. El objetivo para 2030 está en torno a los 5.000 dólares en condiciones normales de mercado. Podría ser aún más alto si la inflación se descontrola como en los años 70.

Hay algunos factores técnicos que respaldan esta tesis. El euro sigue siendo fuerte, lo cual favorece al oro. Los rendimientos de los bonos no deberían subir más, lo cual es positivo para el metal amarillo. Pero hay una nota: las posiciones cortas netas de los traders comerciales en el mercado de futuros siguen siendo muy altas, lo que podría limitar el potencial de subida a corto plazo. Esto significa que el mercado alcista podría ser más gradual, no explosivo.

Un detalle que muchos pasan por alto: probablemente la plata explotará más tarde en el ciclo. Si estás construyendo una cartera diversificada, el oro sigue siendo el núcleo, pero la plata podría ofrecer aceleraciones interesantes en una fase posterior.

La tesis alcista sobre el oro solo se invalidaría si el precio bajara y se mantuviera por debajo de los 1.770 dólares, pero francamente esa es una probabilidad muy baja dado el escenario actual. Lo que vemos es un mercado alcista que probablemente durará años, con algunas fases de consolidación en medio, pero una dirección general hacia arriba.

Para resumir: el consenso institucional converge en torno a los 2.700-2.800 dólares para 2025, pero los principales indicadores sugieren que podríamos ir más alto. Para 2030, 5.000 dólares es un objetivo razonable en condiciones normales. Todo esto respalda una visión constructiva del oro en los próximos años.
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