Últimamente he notado que el mercado de criptomonedas en Vietnam está a punto de experimentar un cambio radical. Según documentos internos del Ministerio de Finanzas, las autoridades de Hanói planean prohibir completamente a los ciudadanos negociar activos digitales en plataformas extranjeras a partir de 2026. La lógica detrás de esta medida es bastante clara: Vietnam, uno de los países con mayor adopción de criptomonedas en el mundo (cuarta posición), mueve más de 200 mil millones de dólares en activos digitales cada año. Las autoridades ven esto como una de las principales vías de salida de capital y quieren cerrar esa brecha.



La verdad, el mercado clandestino en Vietnam es realmente enorme. Lo que el gobierno busca ahora es redirigir ese flujo desde los grandes exchanges internacionales hacia plataformas nacionales reguladas, de modo que puedan controlar los riesgos de salida de capital y fortalecer las medidas contra el lavado de dinero. Esta estrategia imita las prácticas de Tailandia y Corea del Sur.

Lo interesante es que el gobierno no busca prohibir completamente las transacciones de criptomonedas, sino promover su «regulación». Actualmente, cinco grandes empresas locales han pasado la primera fase de revisión y están preparadas para competir por las primeras licencias de exchanges autorizados en Vietnam. Estas son Techcombank, VPBank, LPBank, VIX Securities y Sun Group. Solo con ver la lista, se nota que son actores importantes en el sector financiero vietnamita: bancos, corredoras y conglomerados empresariales están involucrados.

Pero la competencia tiene barreras de entrada muy altas. Los solicitantes deben contar con un capital social de 10 billones de VND (aproximadamente 3.8 millones de dólares), y más del 65% de las acciones deben estar en manos de instituciones financieras reguladas. La participación extranjera también está limitada a menos del 49%. Básicamente, esto le dice a las startups pequeñas: no sueñen con esto.

En cuanto a los detalles regulatorios, los exchanges deben mantener completamente segregados los activos de los clientes de los propios, los inversores individuales deben pagar un 0.1% de impuesto sobre las ganancias, y las ganancias de las instituciones enfrentan un impuesto corporativo del 20%. Estas regulaciones son bastante estrictas.

Mi opinión es que Vietnam ha pensado muy bien esta estrategia: evita la salida ilimitada de capital y, al mismo tiempo, convierte su gran mercado minorista en una fuente de ingresos financieros controlados. Sin embargo, forzar a los usuarios a migrar desde un mercado global altamente líquido a plataformas locales relativamente cerradas podría generar resistencia o incluso un aumento en el mercado negro, y eso dependerá mucho de cómo se implemente en la práctica. Sin duda, esto marcará un punto de inflexión importante en el ecosistema cripto de Vietnam.
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