Últimamente me pasa a menudo escuchar hablar de web4 en la comunidad, y honestamente al principio me preguntaba si era solo otra palabra de moda o si realmente había algo concreto detrás. Entonces empecé a investigar un poco, y la historia es más interesante de lo que parece.



Partamos de lo básico. Cuando miramos la historia de Internet, generalmente la dividimos en fases: Web1.0 fue el período inicial, donde los contenidos eran creados por individuos pero accesibles a todos. Luego llegó el Web2.0 y todo cambió: de repente las grandes empresas tecnológicas tomaron el control tanto de los contenidos como de las plataformas. Esto centralizó bastante Internet, por así decirlo.

Luego apareció el Web3.0 con blockchain y tecnologías descentralizadas. La idea era buena, pero el problema es que se centró demasiado en la parte técnica, dejando fuera a los usuarios comunes que no entienden nada de criptomonedas y contratos inteligentes. Ahí es donde entra en juego el web4.

El web4 representa el próximo paso evolutivo, pero con un enfoque diferente. Hereda la tecnología descentralizada del Web3, pero pone en el centro la experiencia del usuario y el impacto social. ¿Cuáles son sus características principales? Los usuarios controlan sus datos y la privacidad, existe una red descentralizada basada en blockchain, economía de tokens con incentivos, protección a los creadores de contenido, seguridad de la red, participación comunitaria y gobernanza distribuida.

La diferencia fundamental entre Web3 y web4 es el enfoque. Web3 apuesta por la descentralización y la blockchain como elemento central. En cambio, web4 se enfoca en la experiencia del usuario y en la influencia social. Web3 usa blockchain y criptomonedas, mientras que web4 añade tecnologías como inteligencia artificial y web semántico. Web3 busca aplicaciones descentralizadas, pero web4 quiere que los usuarios comunes puedan participar y beneficiarse realmente. Web3 todavía está en fase experimental, mientras que web4 es una visión construida sobre Web3. Los modelos de negocio son diferentes: Web3 se basa en tokens y criptoeconomía, web4 puede combinar modelos tradicionales. Y luego está la cuestión regulatoria: Web3 tiende a ser anti-regulación, mientras que web4 probablemente tendrá que enfrentarse a una supervisión gubernamental más seria.

Ahora, la Unión Europea ha dado un paso interesante. La Comisión Europea publicó una estrategia web4 que va más allá del Web3, definiendo web4 como la convergencia de inteligencia artificial, IoT, blockchain, metaversos y realidad extendida. Una encuesta de junio de YouGov y Consensys reveló que solo el 8% de las personas piensa entender el Web3, por lo que el cambio de nomenclatura hacia web4 podría ayudar a mover la atención.

La estrategia de la UE sobre web4 es cautelosa pero proactiva. La Unión está atenta a los riesgos de privacidad y seguridad del Web3, tiende a implementar supervisión en lugar de dejar libertad total, y quiere aprender de las lecciones del Web2.0 mediante estándares claros. Quieren proteger a los niños de contenidos dañinos, fortalecer el control de las plataformas sobre contenidos generados por los usuarios, implementar autenticación con nombre real para trazabilidad, promover el control de los usuarios sobre sus datos, encontrar un equilibrio entre innovación y gestión del riesgo, considerar a los stakeholders y crear un entorno digital responsable.

Pero, por supuesto, no será fácil. La UE enfrenta varios desafíos para liderar el web4 a través de la regulación. Existen divergencias internas sobre tecnologías emergentes, aunque en general mantienen una postura cautelosa. La Unión considera que Web3 se centra demasiado en la tecnología sin considerar los riesgos sociales. Quieren evitar problemas como la privacidad, la seguridad de menores y el incitamento al odio. Están formulando nuevas leyes sobre servicios digitales que exigirán mayor responsabilidad a las empresas de internet. El objetivo es aprender del Web2.0 y no repetir los mismos errores. Y, por supuesto, lo que haga la UE influirá en la orientación regulatoria del web4 en otros países.

La UE claramente está más preocupada por los posibles problemas sociales de Web3 que por las empresas tecnológicas, por lo que está interviniendo activamente a nivel normativo. El camino todavía es largo, pero está claro que se está preparando un nuevo orden regulatorio para la economía digital. La experiencia europea será un referente importante para cómo otros países abordarán web4. Vale la pena estar atentos a esta evolución.
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