Los servicios financieros deben ser más accesibles y cercanos a la gente

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En los últimos años, nuestro país ha impulsado con fuerza el desarrollo de las finanzas tecnológicas, ha innovado los servicios de finanzas tecnológicas y ha aumentado de forma continua el nivel de apoyo financiero a las empresas tecnológicas. Sin embargo, muchas micro, pequeñas y medianas empresas tecnológicas todavía se quejan de que “es difícil conseguir financiación y es cara”.

A grandes rasgos, las razones son las siguientes: en primer lugar, el sistema de evaluación “no se adapta”. Las instituciones financieras tradicionales suelen basar la concesión de crédito en activos fijos, ingresos históricos y garantías pignorables, mientras que las empresas tecnológicas suelen ser “ligeras en activos, de alto riesgo y de largo ciclo”, y la tecnología central resulta difícil de cuantificar. En segundo lugar, el diseño de productos es “igual para todos”. Muchos bancos y otras instituciones financieras lanzan “préstamos para innovación científica y tecnológica” o “paquetes de productos de finanzas tecnológicas” que carecen de un diseño diferenciado; los productos no encajan con las necesidades y, por tanto, el “capital financiero” no puede dosificarse con precisión. En tercer lugar, aparecen “puntos de ruptura” frecuentes en la cadena de servicios. Cada etapa de la innovación tecnológica tiene características distintas en cuanto a la necesidad de fondos, y el apoyo financiero actual se concentra demasiado en la fase de madurez. Además, faltan vínculos eficaces entre instituciones financieras e institutos de investigación, parques industriales y viveros, lo que lleva a que “los buenos proyectos no encuentran dinero, y el dinero tampoco encuentra buenos proyectos”.

Para que las finanzas para la innovación científica y tecnológica sean más “aterrizadas”, es necesario actuar en múltiples dimensiones: mecanismos, ecosistemas, productos y servicios, y construir un ecosistema de servicios financieros de todo el ciclo, con múltiples niveles y amplia cobertura.

Primero, las instituciones financieras deben establecer un sistema de evaluación crediticia que se ajuste a las características de las empresas tecnológicas, incorporando nuevas dimensiones de evaluación como “flujo de tecnología”, “flujo de talento” y “flujo de innovación”, entre otras, y considerando de manera integral factores como la calidad de las patentes y el potencial de mercado. Explorar modelos como “pignoración de patentes + reparto de riesgos” y “préstamos vinculados al progreso de I+D”, para impulsar la transformación de “activos intangibles” en “capital de financiación”.

En segundo lugar, hay que construir un ecosistema de colaboración basado en “reparto de riesgos y reparto de beneficios”. El gobierno puede orientar el establecimiento de fondos nacionales y regionales de compensación de riesgos para las finanzas tecnológicas, para reducir el riesgo de las instituciones financieras al prestar. Impulsar la profundización y aterrizaje del “vinculamiento entre inversión y préstamo”, y alentar a los bancos y a las firmas de capital de riesgo a crear conjuntamente una “comunidad conjunta de finanzas para la innovación científica y tecnológica”, para lograr un apoyo coordinado entre capital accionario y deuda. Apoyar a las compañías de seguros para que desarrollen productos de seguros tecnológicos y fortalecer la base para que las instituciones financieras “se atrevan a prestar y quieran prestar”.

En tercer lugar, optimizar los productos y crear paquetes de servicios financieros “hechos a medida”. Diseñar productos financieros diferenciados y ampliar los plazos de los préstamos, permitiendo planes de devolución “bajo al principio y alto después”, para adecuarse a las características del flujo de caja de las empresas tecnológicas: grandes inversiones en la etapa inicial y altas devoluciones en la etapa posterior.

Por último, hay que descentralizar el servicio y abrir el “último kilómetro”. Las instituciones financieras deben establecer el sistema de “gerentes de clientes tecnológicos”, dotándose de personal polivalente que comprenda la tecnología, la industria y las finanzas, y ofrecer servicios financieros “de acompañamiento”. Impulsar la creación de “centros de servicios de finanzas tecnológicas”, integrando recursos de políticas, capital, tecnología y mercado, para construir una plataforma de servicios “todo en uno”, y utilizar tecnologías como la inteligencia artificial para mejorar la eficiencia del control de riesgos y la precisión del servicio.

En definitiva, las finanzas para la innovación científica y tecnológica deben hacer que el capital y la innovación “se encuentren en ambas direcciones”. Que las finanzas tecnológicas sean más “aterrizadas” no es solo un requisito inevitable para mejorar la capacidad de los servicios financieros para atender la economía real, sino también un apoyo clave para lograr la autosuficiencia e independencia en ciencia y tecnología y construir un país innovador. (Fuente del artículo: Diario Económico, autor: Liang Rui)

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