Revelando cosas que las chicas no quieren admitir


Las chicas que son bonitas, quizás les gusta ser perseguidas,
las que son normales, en cambio, me gustan más los chicos guapos.
Aquellas que no cumplen con los estándares de belleza comunes, quizás tienen expectativas muy altas.
Las chicas altas en realidad no se preocupan por la estatura del chico,
las chicas bajas, en cambio, se preocupan mucho,
la mayoría quiere encontrar un chico de más de 180 cm.
Pero en realidad, la apariencia no significa mucho,
el amor verdadero no tiene nada que ver con esas apariencias.
¿Por qué las chicas bonitas son más propensas a buscar a los chicos?
Porque desde pequeñas están acostumbradas a que las persigan,
las halagan, las consienten,
y disfrutan más esa sensación de control de “si yo tomo la iniciativa, él será feliz”,
o simplemente, si les gusta alguien, van directo sin esperar a que las persigan.
Las chicas normales, en cambio,
tienden a ver a los chicos guapos como un recurso escaso,
las ven como una “prueba”:
aunque yo sea normal, si puedo conquistar a un chico guapo, he ganado.
Por eso tienen expectativas tan altas,
no porque realmente lo merezcan, sino porque necesitan usar esas “altas expectativas” para esconder su inseguridad interior.
¿Por qué a las chicas altas no les importa la estatura del chico?
Porque ellas ya son altas,
y no se sienten “oprimidas” cuando están juntas,
no necesitan que la estatura del chico les dé puntos extra,
valoran otras cosas: carácter, dinero, sentido del humor, si sabe consolar a la gente.
¿Por qué las chicas bajas insisten en que sean más de 180 cm?
Porque temen sentir que las “miren desde arriba”,
necesitan que el chico sea alto para sentirse seguras,
y lo más importante:
en las fotos, al caminar, al abrazar,
no quieren ser “la baja”,
quieren ser “la que recibe protección”.
Pero al final, todo esto son solo apariencias.
La verdad que las chicas no quieren admitir es:
aunque dicen “la estatura no es importante” o “el aspecto no importa”,
en el momento de elegir pareja,
su reacción instintiva siempre será mirar la cara, la estatura y la presencia.
El amor verdadero realmente no tiene que ver con esas cosas,
pero el problema es:
de cada diez parejas, solo una llega a ese “amor verdadero”.
Las otras nueve, se quedan atascadas en las apariencias.
Lo que las chicas no quieren admitir,
no es que tengan expectativas altas,
sino que sus expectativas son tan altas que ni ellas mismas se atreven a enfrentarlas.
Aceptar eso sería admitir que en realidad también son superficiales.
Pero así es la naturaleza humana,
¿quién puede decir que no es superficial en algún momento?
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