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Por qué los precios de activos globales se desaceleran: de la limitación de corridas de rescate al pánico bancario general
Noticia de Huìtōng Caijing APP—— El mercado de crédito privado en Estados Unidos, considerado anteriormente un pilar central de los “bancos en la sombra”, está atravesando una crisis sin precedentes.
Estos bancos en la sombra ofrecen productos de inversión a las élites adineradas y tienden a concentrar los préstamos en empresas tecnológicas clave.
Este mercado, que alcanza los 1.8 billones de dólares, ahora enfrenta una triple presión por reembolsos, supervisión regulatoria y cambios tecnológicos. La crisis se ha extendido desde las instituciones no bancarias al sector bancario tradicional, siendo la caída de las acciones de Deutsche Bank, con una exposición al riesgo de 30 mil millones de dólares, un ejemplo claro de esta tendencia de contagio.
El detonante de esta crisis fue la vulnerabilidad crediticia en el sector tecnológico.
Un informe conjunto de Barclays y UBS muestra que la exposición del sector de crédito privado a empresas de software y tecnología es muy alta, llegando en algunos portafolios hasta un 55%.
Con los avances en inteligencia artificial, el mercado cuestiona la viabilidad y la estabilidad de flujo de efectivo de las empresas de software tradicionales, lo que ha provocado una caída significativa en los precios de estos activos y ha desencadenado pánico entre los inversores, que comenzaron a retirar fondos de forma masiva.
Rebrote de reembolsos y efecto dominó
La propagación de la crisis sigue una reacción en cadena clara: Blue Owl Capital, con más de 300 mil millones de dólares en activos bajo gestión, fue la primera en verse afectada, vendiendo a la fuerza préstamos por 140 millones de dólares con descuento para hacer frente a los reembolsos, revelando la falta de liquidez en el mercado secundario.
Luego, el fondo BCRED de Blackstone enfrentó una gran presión de reembolsos, y su socio principal tuvo que usar 150 millones de dólares de su propio capital para cubrir la brecha, evitando así activar restricciones de retiro.
Por su parte, las acciones de BlackRock fueron la última gota que colmó el vaso: anunció que reduciría a cero 25 millones de dólares en deuda subordinada y limitaría los reembolsos del fondo HPS, con un tope del 5% frente a un 9.3% de solicitudes reales de reembolso, generando pánico en el mercado.
Este movimiento provocó alarma en la industria. El blog financiero ZeroHedge señaló que estas acciones son precisamente las que evitan Blue Owl y Blackstone, ya que podrían desencadenar un ciclo vicioso de “ventas pasivas, depreciación de activos y más reembolsos”.
Como era de esperar, el fondo insignia de Cliffwater, con 33 mil millones de dólares, sufrió un récord de reembolsos del 14% y se vio obligado a limitar los reembolsos del primer trimestre al 7%. En términos occidentales, esto sería como la “alondra de la mina de carbón” (en el siglo XIX, los mineros llevaban alondra para detectar gases tóxicos; si la alondra se desmayaba o moría, los mineros sabían que había peligro).
Los analistas comparan la situación actual con la crisis de fondos inmobiliarios de 2022, señalando que, aunque las restricciones de reembolso pueden evitar un colapso a corto plazo, la salida de capital en los próximos meses seguirá siendo alta, y la recuperación del sector podría tardar años.
La infiltración en el sistema bancario tradicional
Más preocupante aún, la crisis ha traspasado los límites de los bancos en la sombra y se ha extendido profundamente en el sector bancario convencional.
El informe anual de Deutsche Bank revela que su exposición al riesgo de crédito privado ha aumentado a 25.9 mil millones de euros (unos 30 mil millones de dólares), representando el 5% del total de préstamos, con una exposición específica a la tecnología de 15.8 mil millones de euros, lo que provocó una caída del casi 7% en su cotización en un solo día.
Según Moody’s, para mediados de 2025, los bancos estadounidenses habrán otorgado préstamos por 12 billones de dólares a instituciones no depositarias, casi el doble que hace diez años.
La FDIC también informó que, para finales de 2025, el saldo de préstamos a estas instituciones será de 14 billones de dólares, y sumando las líneas de crédito no utilizadas, la exposición potencial alcanza los 42 billones de dólares.
Frente a estos riesgos, JPMorgan ya ha comenzado a ajustar la valoración de algunos fondos de crédito privado y a reducir sus líneas de crédito.
Varios grandes bancos han iniciado auditorías exhaustivas sobre su exposición a créditos privados, revisando la estructura de los préstamos, las garantías y otros indicadores clave.
Además, la crisis también afecta al mercado de bonos respaldados por préstamos (CLO). Datos de Santander Capital Markets muestran que en febrero de 2026, los bonos CLO de alto rendimiento en fondos de crédito privado cayeron un 4.1%, en contraste con un aumento del 1% en los meses anteriores, marcando un cambio radical en el sentimiento del mercado.
Controversias y advertencias en el mercado
Existen opiniones divididas sobre la naturaleza de la crisis. Expertos en crédito privado consideran que la reacción del mercado es exagerada. Stephen L. Sbit, CEO de Cliffwater, señala que en 2025, el rendimiento total de la deuda privada fue del 9.33%, con una pérdida real del 0.70%, muy por debajo de niveles históricos, y que las pérdidas crediticias están poco relacionadas con el entorno económico actual.
Tom Stark, de la Cambridge Associates, afirma que los casos de incumplimiento como Tricolor son casos aislados, causados por fraude o modelos comerciales únicos, y no reflejan un problema sistémico en la industria.
Por otro lado, voces críticas son fuertes. Jamie Dimon, CEO de JPMorgan, ha llamado a los fondos de crédito privado “cucarachas”, insinuando que su riesgo es oculto y se propaga rápidamente. Mohamed El-Erian, economista jefe de Allianz, advierte que la actual crisis de liquidez puede convertirse en una “transmisión de riesgos típica”, forzando a los inversores a vender activos líquidos y a vender a la fuerza activos menos líquidos.
El FMI ya en abril de 2024 pidió reforzar la regulación del crédito privado, prestando atención a la apalancamiento, la correlación y la concentración de riesgos.
La esencia de esta crisis radica en que, tras la crisis financiera de 2008 y en un entorno de tasas de interés extremadamente bajas, el dinero se desplazó sin control hacia el sector de bancos en la sombra. La regulación bancaria más estricta en ese momento impulsó la demanda de crédito hacia instituciones no bancarias, que ofrecían altos rendimientos y, bajo políticas favorables, incluso se abrieron a inversores minoristas.
Resumen y análisis técnico:
Hoy, con la economía global enfriándose y los cambios en las tasas de interés, los problemas de transparencia y regulación en este sector se han intensificado.
Independientemente de cómo evolucione la crisis, esta ha enviado una clara advertencia al mercado: el mercado de crédito privado, con 1.8 billones de dólares, está profundamente interconectado con el sistema financiero tradicional, y sus riesgos ya no son aislados.
Incluso para los principales inversores, los altos rendimientos conllevan altos riesgos, especialmente en instrumentos no cotizados con reglas de reembolso específicas, que no son adecuados para todos los “inversores principales”.
Para los reguladores y responsables políticos, cerrar la brecha regulatoria entre bancos en la sombra y bancos tradicionales, equilibrando innovación financiera y control de riesgos, se ha convertido en una tarea urgente para mantener la estabilidad financiera.
Como advierte el mercado, cualquier sector etiquetado como “sombra” debe abordarse con extrema cautela.
Dado que en el análisis previo se destacó que el oro y las acciones tecnológicas con altos dividendos y largos plazos de rendimiento son muy sensibles a las tasas de interés, la reciente corrección del oro también ha sido influenciada por la presión en los mercados de renta variable. Una vez que se libere el riesgo acumulado, se espera que el precio del oro rebote.
Desde el punto de vista técnico, el precio del oro en la tendencia alcista encuentra soporte en la línea inferior del canal, lo que podría aliviar la caída y marcar un posible mínimo temporal.
(Gráfico diario del oro spot, fuente: Huìtōng)
A las 15:16 hora de Beijing, el oro spot cotiza a 5005 dólares por onza.
(Fin del informe)