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Resumen: En las aguas de la presa de las Tres Gargantas se han detectado peces de gran tamaño, y una gran cantidad de criaturas conocidas como "tigres de agua" han generado preocupación entre el público. Los profesionales han señalado: "Es mejor no intervenir de manera artificial".
Resumen
En el verano de 2023, algunos usuarios captaron con drones una imagen impactante en la zona de la presa de las Tres Gargantas: en la amplia superficie del río, innumerables bighead y siluros se congregaban, jugando y nadando libremente. Entre ellos, muchos siluros superaban los 2 metros de longitud, algunos alcanzando incluso los 3.2 metros, con cuerpos robustos que se desplazaban y cruzaban en el agua, formando una escena espectacular.
Dentro de la zona de la presa, la población de siluros era comparable a la de los bighead, lo que generó preocupación entre muchos usuarios. Los siluros, conocidos como “tigres del agua”, son considerados dominantes en los ecosistemas de agua dulce. Muchos temen que su exceso pueda desplazar a otras especies y alterar el equilibrio del agua. Sin embargo, expertos en la materia han aclarado: ¡no es necesario intervenir artificialmente, todo debe seguir su curso natural!
El rey del agua — La verdadera cara del siluro
El siluro es un pez de agua dulce de gran tamaño, conocido también como “varilla” o “flecha de cobre”. Tiene una cabeza puntiaguda, hocico afilado, cuerpo delgado y cilindrico, escamas finas, dorso de color marrón grisáceo y vientre plateado. Sus aletas dorsal y caudal son de color gris oscuro, mientras que las otras aletas y las mejillas son de color amarillo pálido, lo que lo hace fácilmente reconocible.
El siluro crece rápidamente, alcanzando la madurez sexual en los 3 a 4 años, y continúa creciendo después de ello. Los adultos suelen medir más de 2 metros y pesar más de 100 jin (50 kg), algunos ejemplares alcanzan casi los 200 jin (100 kg). Según datos recientes, en el lago Jinhu de Fujian se capturó un siluro de 1.97 metros y 164 jin (82 kg), y en la zona de las Tres Gargantas, el mayor registrado en los últimos años mide 3.2 metros y pesa 198 jin (99 kg), rompiendo récords en la región.
El siluro tiene una distribución muy amplia en China, presente en muchas aguas dulces del norte y sur, y es un pez semi migratorio. De abril a junio, migran en grupos desde los ríos hacia zonas de corriente rápida para desovar. La presencia masiva en la zona de la presa de las Tres Gargantas es típica de su período de reproducción.
Tras la eclosión, los jóvenes nadan hacia lagunas y aguas superficiales para alimentarse y crecer. En otoño e invierno, cuando baja la temperatura del agua, se refugian en las profundidades para hibernar, completando así su ciclo anual.
El siluro es un pez depredador rápido y agresivo, con un tamaño imponente y dientes afilados. En agua dulce, casi no tiene enemigos naturales, por lo que otros peces le temen mucho. Se le suele llamar junto con el lucio como “las dos bestias del agua dulce”.
Prefiere alimentarse en las capas superiores del agua, con una dieta variada y omnívora. Tiene ojos pequeños y visión débil, pero un fuerte instinto de caza. Cuando detecta una presa, la persigue y la muerde con fuerza, dificultando su escape. Incluso ranas o pequeños aves acuáticas en la orilla pueden convertirse en su presa.
Por ello, los criadores de acuicultura consideran al siluro como uno de los peces más odiados: si entra en las piscifactorías, devora todo, incluyendo peces y camarones, causando pérdidas considerables.
Aunque es un depredador feroz y considerado “el rey del agua”, cuando se captura con redes, no puede escapar. Tiene un crecimiento rápido, tamaño grande, carne tierna y nutritiva, y es un pez de alto valor económico. Hasta marzo de 2026, en regiones como Hubei, Jiangsu y Fujian, se ha logrado criar siluros en cautiverio a gran escala, satisfaciendo la demanda del mercado y reduciendo la dependencia de la captura en estado salvaje.
La pesca prohibida en el Yangtsé
Un siluro adulto de casi 200 jin (100 kg) puede comer unos 40 jin (20 kg) de peces y camarones al día. La gran cantidad de siluros en la zona de las Tres Gargantas ha generado preocupación entre los usuarios, quienes temen que puedan sobredepredar otras especies y dañar el ecosistema del río Yangtsé tras ver las imágenes aéreas.
Como pez carnívoro, si su población crece demasiado, puede depredar en exceso a los peces herbívoros, reduciendo su número y provocando un crecimiento descontrolado de plantas acuáticas, lo que lleva a la eutrofización del agua y a la destrucción del equilibrio ecológico. Por ello, muchos usuarios sugieren controlar la población de siluros en el Yangtsé mediante intervenciones humanas para mantener la estabilidad del ecosistema.
No obstante, los expertos han aclarado que no hay que preocuparse en exceso ni intervenir artificialmente. La aparición de tantos siluros y bighead en la zona de las Tres Gargantas es una señal positiva del éxito de la política de prohibición de pesca en el Yangtsé, y refleja la recuperación ecológica.
Durante décadas, la sobrepesca, la contaminación y las obras hidráulicas dañaron gravemente el ecosistema del río. En 2018, el índice de integridad biológica del Yangtsé alcanzó su nivel más bajo, llegando a la categoría de “sin peces”, con muchas especies en peligro de extinción y un ecosistema al borde del colapso.
Para salvar el ecosistema y restaurar la biodiversidad, en 2021 se implementó la política de “diez años de prohibición de pesca” en el Yangtsé. Hasta ahora, con más de cinco años en vigor, los resultados superan las expectativas: la población de especies acuáticas ha aumentado notablemente, la biodiversidad se ha recuperado gradualmente, y la presencia de siluros y bighead en las Tres Gargantas es una prueba clara de estos logros.
Los expertos enfatizan que, aunque el siluro es un depredador y puede afectar algunas poblaciones herbívoras, esto forma parte de la regulación natural del ecosistema. No se debe intervenir de forma excesiva, ya que esto podría romper el equilibrio ecológico.
Seguir la naturaleza
Aunque en la zona de las Tres Gargantas hay muchos siluros, esto no significa que hayan invadido toda la cuenca del Yangtsé. La temporada de reproducción en verano favorece su concentración en la presa, donde las condiciones de agua y temperatura son ideales para desovar. Después de la reproducción, se dispersan por diferentes áreas del río, y su número se reduce de forma natural.
Incluso si su población aumenta temporalmente, el ecosistema tiene mecanismos de regulación. Aunque los siluros tienen pocos enemigos en agua dulce, forman parte de la cadena alimentaria y están sujetos a los límites de la naturaleza, sin poder reproducirse indefinidamente.
Si su población se vuelve excesiva, depredarán muchos otros peces, pero los recursos alimenticios son limitados. Cuando escasean, algunos siluros morirán de hambre, y su número disminuirá de forma natural. La población de siluros y otras especies se estabilizará en un equilibrio ecológico, sin necesidad de intervención humana excesiva.
Para el ecosistema, tanto los peces depredadores como los herbívoros cumplen funciones esenciales. Los siluros ayudan a controlar las poblaciones de peces herbívoros, evitando que sobrecoman las plantas acuáticas, lo que previene la disminución del oxígeno en el agua y la deterioración de la calidad del agua, garantizando un hábitat saludable para todos los seres vivos.
Para la humanidad, la mejor opción ante la recuperación natural del ecosistema del Yangtsé es dejar que siga su curso, sin intervenir. El río Yangtsé es un sistema ecológico complejo y completo, donde las especies se regulan y dependen mutuamente, formando un equilibrio estable a largo plazo.
Si alguna especie presenta una población anómala que cause daños sustanciales, los expertos monitorearán y tomarán medidas científicas y racionales para controlarla, sin poner en riesgo la estabilidad ecológica.
Conclusión
Por ahora, no hay motivo para preocuparse de que los “tigres del agua” en la zona de las Tres Gargantas puedan dañar el ecosistema del Yangtsé, ni para intervenir en su población. El ecosistema natural es un sistema orgánico delicado y complejo, donde cada especie tiene su valor. La intervención precipitada puede romper ese equilibrio y desencadenar efectos en cadena. Con la continuidad de la política de prohibición de pesca, en el futuro veremos más especies raras en el río Yangtsé, y testigos de una recuperación ecológica vibrante.
Cabe señalar que, aunque la prohibición de pesca dura diez años, en áreas protegidas clave no se prohíbe la pesca recreativa con caña individual. Si desea saborear la deliciosa carne del siluro, puede intentarlo con la pesca deportiva. Sin embargo, dado su tamaño y velocidad, pescarlo requiere experiencia y habilidades específicas para lograrlo con éxito.