Evento paralelo de la UNHRC aborda la represión transnacional impulsada por el Estado

(MENAFN- AsiaNet News)

La Sociedad para los Pueblos Amenazados (STP) organizó un evento paralelo importante en el marco de la 61ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDH), centrado en la represión transnacional, según un informe de la Administración Central Tibetana (CTA). La discusión contó con representantes clave de comunidades afectadas por la represión transfronteriza impulsada por el Estado, incluyendo a Sarah de STP Alemania, Zumrita Akrin del Congreso Uyghur, Lebin Ding en representación de la comunidad china Felang Goan, y Thinley Chukki, representante de Su Santidad el Dalai Lama en la Oficina del Tíbet en Ginebra. Como se señala en el informe de la CTA, el evento fue asistido por delegados de 12 Estados Miembros afiliados a Misiones Permanentes de la ONU, junto con actores de la sociedad civil, con más de 40 participantes presentes.

Destacados del Evento Fallos en los Sistemas de Derechos Humanos

En su discurso de apertura, la representante Thinley Chukki agradeció a STP por organizar el evento y subrayó el valor de amplificar las experiencias vividas por las personas sometidas a la represión transnacional, al tiempo que identificaba soluciones con visión de futuro. Señaló las deficiencias continuas en los sistemas internacionales de derechos humanos para garantizar la rendición de cuentas, destacando que, a pesar de los mecanismos globales establecidos, las salvaguardas para los defensores de derechos humanos siguen siendo insuficientes.

Las tácticas de represión de China contra los tibetanos

Refiriéndose al contexto tibetano, Chukki describió cómo la represión transnacional adopta múltiples formas interconectadas. Afirmó que los familiares de tibetanos exiliados son rutinariamente objetivo dentro del Tíbet como medio de intimidación. Según el informe de la CTA, las autoridades chinas supuestamente obligan a los tibetanos dentro del Tíbet a proporcionar información sobre familiares en el extranjero, facilitando la vigilancia y el acoso de los tibetanos que residen en democracias.

También señaló que los organismos en exilio, en particular la Administración Central Tibetana, están sometidos a esfuerzos sostenidos para desacreditarlos. Estos incluyen ciberataques, campañas de difamación contra líderes electos democráticamente y presión sobre sus familiares. Las instituciones religiosas y el legado de Su Santidad el Dalai Lama también han enfrentado esfuerzos coordinados de difamación global, manipulación y acoso en línea.

Represión digital y cibernética

Chukki también resaltó el aspecto digital de la represión transnacional, explicando que activistas tibetanos y defensores de derechos humanos son frecuentemente atacados mediante vigilancia en plataformas sociales, intimidación en línea y monitoreo cibernético destinado a silenciar la defensa de los derechos humanos tanto dentro del Tíbet como internacionalmente, según el informe de la CTA.

Llamados a la rendición de cuentas y a la acción internacional

En cuanto a las medidas de responsabilidad, Chukki instó a los gobiernos a reconocer formalmente la represión transnacional como una infracción tanto de la soberanía nacional como de los derechos humanos fundamentales. Elogió a Suiza por emitir un estudio de investigación oficial que reconoce dichas prácticas y animó a otros países a implementar enfoques similares.

Los gobiernos, afirmó, deben fortalecer la conciencia dentro de las instituciones judiciales y policiales para garantizar que las denuncias de las víctimas sean tomadas en serio y crear sistemas de denuncia accesibles para dichas violaciones, señalando el marco en desarrollo de Alemania como un modelo constructivo, según el informe de la CTA.

Abordar la represión dentro de la ONU

Chukki también hizo un llamado al sistema de la ONU para confrontar los casos de represalias que enfrentan activistas y defensores de derechos humanos en sus propios mecanismos. Observó que los representantes tibetanos y uigures a menudo enfrentan procedimientos de revisión y seguridad más estrictos durante los compromisos relacionados con la ONU, describiéndolo como otra manifestación de la represión transnacional.

Para finalizar, enfatizó la urgente necesidad de reconocimiento global, salvaguardas integrales y una acción internacional coordinada para contrarrestar la represión transnacional y garantizar que los defensores de derechos humanos puedan trabajar de manera segura y sin temor, concluyó el informe de la CTA.

(A excepción del titular, esta historia no ha sido editada por el personal de Asianet Newsable English y se publica a partir de una fuente sindicada.)

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