No te asustes por el precio del petróleo de 80 dólares, la verdadera crisis energética quizás aún no haya llegado

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Los precios del petróleo se disparan debido a la guerra en Irán, tensando los nervios del mercado y sonando alarmas de “crisis energética”. Pero el columnista de Bloomberg Javier Blas opina que estas preocupaciones están siendo exageradas — al menos por ahora.

El 6 de marzo, Blas escribió en la sección de Opiniones de Bloomberg que el impacto actual en el mercado energético es limitado, con aumentos moderados y una duración aún corta, muy lejos de las verdaderas crisis energéticas de la historia.

El artículo señala que, aunque los ataques militares de EE. UU. a Irán son malas noticias para la economía global, no cree que esta situación provoque una turbulencia inflacionaria similar a la de 2022. Actualmente, el Brent se mantiene por encima de los 80 dólares por barril; el precio del gas natural en Europa ronda los 50 euros por megavatio-hora, casi el doble de hace unos días, pero aún muy lejos del pico histórico de 350 euros en 2022.

Es importante destacar que esta perturbación afecta solo a los commodities de petróleo y gas natural licuado, sin impactos evidentes en carbón, electricidad o en el mercado de gas natural en Norteamérica. Blas advierte que, el riesgo real a vigilar está en los precios de los productos refinados — el aumento en el precio del diésel y el combustible de aviación ya supera claramente al del crudo, y si la situación empeora y se extiende a más categorías energéticas, la crisis podría materializarse.

Qué es una verdadera crisis energética: tres elementos imprescindibles

Desde el inicio, Blas establece un marco para analizar la “crisis energética”. Considera que para determinar si una crisis es real, hay que evaluar tres elementos clave: las categorías de commodities afectadas, la magnitud del aumento de precios y la duración del incremento. Además, hay que tener en cuenta el nivel de precios inicial y los fundamentos de oferta y demanda.

Al mismo tiempo, Blas señala que la referencia histórica también es esencial, y cita:

En la crisis del petróleo de 1973-1974, el petróleo era casi la única fuente de energía, representando cerca del 25% de la generación eléctrica mundial; hoy esa proporción ha caído a menos del 3%.
Para las familias europeas, la electricidad y el gas natural son tan importantes o más que el petróleo; para las empresas del sector servicios, el precio del petróleo casi no importa, lo que importa es el de la electricidad.

Blas indica que la verdadera crisis de 2021-2022 ocurrió porque las cuatro principales formas de energía del siglo XXI — petróleo, gas natural, carbón y electricidad — subieron de forma simultánea y sostenida durante varios trimestres.

“Muchos todavía analizan el mercado energético con paradigmas de otra época,” escribe.

Comparación transversal: los datos actuales aún no alcanzan el umbral de crisis

El artículo afirma que, si se comparan los precios actuales con los de épocas de crisis pasadas, la conclusión de Blas es: el mercado energético “está funcionando bastante bien” en este momento.

Actualmente, el Brent se sitúa en poco más de 80 dólares por barril. Tras el estallido del conflicto entre Rusia y Ucrania, el precio llegó a superar los 130 dólares. El gas natural en Europa ronda los 50 euros por megavatio-hora, frente a los 350 euros del pico histórico en 2022.

El contrato a plazo de un año para la electricidad mayorista en Alemania se sitúa en 88 euros por megavatio-hora, un 91% por debajo del máximo histórico de 985 euros, y también por debajo de hace unas semanas.

En carbón, el precio de referencia en Asia ronda los 130 dólares por tonelada, frente a los 440 dólares de 2022. En EE. UU., el contrato de Henry Hub cotiza por debajo de 3 dólares por millón de unidades térmicas británicas, frente a los 14 dólares en el pico del superciclo de materias primas en 2008.

Blas enfatiza que, por ahora, el impacto de la situación en Irán se limita a petróleo y gas natural licuado, sin extenderse a los mercados de electricidad o carbón, ni afectar a los mercados de gas en EE. UU. y Canadá, que son relativamente independientes.

Además, el punto de partida del mercado antes del conflicto era favorable: los precios del petróleo estaban bajos, y tanto el mercado de petróleo como el de gas natural licuado enfrentaban sobreoferta este año. Algunos crudos iraní y ruso que antes tenían poca demanda están encontrando compradores, lo que ayuda a amortiguar el impacto. Para Europa, también es un momento favorable: las reservas hidroeléctricas están en buen nivel, y con la llegada de la primavera, la generación solar aportará un respaldo adicional.

Aunque no hay preocupaciones inmediatas sobre el precio del crudo, Blas destaca un área que requiere atención especial: el mercado de productos refinados.

Explica que solo las refinerías compran crudo directamente y soportan su volatilidad; los consumidores y empresas en la economía real compran gasolina, diésel y combustible de aviación, cuyos precios son los que realmente afectan la economía. Actualmente, el aumento en los precios del diésel y el combustible de aviación ya supera claramente al del crudo.

“Si realmente hay una crisis energética, su raíz estará en estos productos refinados,” escribe Blas.

El escenario más adverso: baja probabilidad, pero no se puede ignorar

No obstante, Blas no evita los escenarios extremos. admite que su predicción del impacto de un conflicto en el Golfo es más pesimista que la de la mayoría de los analistas.

Describe un escenario “posible pero poco probable” de pesadilla: EE. UU. subestima la resistencia de Irán, el estrecho de Ormuz se bloquea durante tres meses; Irán, en su lucha por sobrevivir, ataca instalaciones petroleras clave en Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes; estos países contraatacan destruyendo la industria petrolera iraní.

En ese escenario, la pérdida diaria de suministro global podría llegar a 20 millones de barriles, manteniéndose durante un trimestre, y luego reducirse en otros 10 millones en el siguiente año. “Si alguien piensa que en ese escenario el precio del petróleo se quedará en 100 dólares, tengo un yacimiento de petróleo para venderte,” dice.

Pero Blas también señala que, en la historia, las verdaderas crisis energéticas nunca son causadas por un solo evento, sino por la acumulación de múltiples factores.

La crisis de 1973 ocurrió cuando la producción de EE. UU. alcanzó su pico justo en el momento en que la demanda global crecía sin control; la crisis de 2022 fue resultado de múltiples factores: baja producción nuclear en Francia, sequías que redujeron la hidroeléctrica, compras de pánico en Alemania y estrategias de cobertura fallidas de las utilities. Actualmente, esas condiciones no se han dado, e incluso hay efectos de cobertura que actúan como amortiguadores.

Para cerrar, Blas concluye con una frase: “Extienda la línea de tiempo del gráfico de precios. Mirando los últimos diez años, la volatilidad de esta semana no parece tan aterradora como al principio.”

Aviso de riesgo y exención de responsabilidad

El mercado tiene riesgos, invierta con prudencia. Este artículo no constituye asesoramiento financiero personal ni considera las circunstancias particulares de cada usuario. Los usuarios deben evaluar si las opiniones, puntos de vista o conclusiones aquí presentados son adecuados a su situación específica. La inversión es responsabilidad del inversor.

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