10 años sin trabajar, no sé cómo se siente trabajar.
Antes tenía una enfermedad peculiar, por un lado no podía levantarme temprano, no quería ir a trabajar. Por otro lado, después de no trabajar por mucho tiempo, me aburría y quería volver a trabajar. Recuerdo que busqué trabajo varias veces. Una vez, preparándome para una entrevista, justo salí del vecindario en unos diez minutos: “¡Maldita sea, hace tanto calor, mejor olvido esta ronda, no voy a ir.” Otra vez, en el metro, solo dos estaciones: “¡Maldita sea, ni siquiera hay asientos, qué incómodo es ir de pie al trabajo, no voy.” Una vez, levantándome difícil por la mañana: “¡Maldita sea, no dormí bien, estoy muerto de sueño, no voy.”
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10 años sin trabajar, no sé cómo se siente trabajar.
Antes tenía una enfermedad peculiar, por un lado no podía levantarme temprano, no quería ir a trabajar. Por otro lado, después de no trabajar por mucho tiempo, me aburría y quería volver a trabajar.
Recuerdo que busqué trabajo varias veces.
Una vez, preparándome para una entrevista, justo salí del vecindario en unos diez minutos: “¡Maldita sea, hace tanto calor, mejor olvido esta ronda, no voy a ir.”
Otra vez, en el metro, solo dos estaciones: “¡Maldita sea, ni siquiera hay asientos, qué incómodo es ir de pie al trabajo, no voy.”
Una vez, levantándome difícil por la mañana: “¡Maldita sea, no dormí bien, estoy muerto de sueño, no voy.”