Kevin O'Leary, el famoso inversor y personalidad de Shark Tank, demuestra una filosofía de crianza poco convencional cuando se trata de los hábitos de viaje de sus hijos. A pesar de poseer los medios financieros para mejorar toda su familia a alojamientos en cabina premium, él deliberadamente mantiene a sus hijos en asientos de clase económica. Su razonamiento va más allá de simplemente apretarse el cinturón—O'Leary viaja extensamente durante la semana por negocios y considera el tiempo con sus hijos como algo precioso. En lugar de tratarlos con viajes de lujo por defecto, los usa de manera estratégica e intencional.



Este enfoque refleja la perspectiva más amplia de O'Leary sobre la crianza y la educación financiera. Al hacer que sus hijos experimenten viajes en clase económica, envía un mensaje importante sobre el valor, la intencionalidad y la diferencia entre querer y necesitar. No es que sus hijos no puedan experimentar viajes en primera clase—lo hacen—pero O'Leary asegura que esos momentos sean ganados y significativos en lugar de expectativas habituales. Para Kevin O'Leary, la lección sobre la gestión del dinero comienza temprano, e incluso las escapadas familiares frecuentes no eximen a sus hijos de entender las realidades prácticas de la vida cotidiana.
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