#美司法部抛售比特币 En la visión de los defensores de las criptomonedas, que Trump vuelva a ocupar la Casa Blanca es el comienzo de una era dorada para las criptomonedas. Trump regresa a la Casa Blanca y promete incluir Bitcoin en las reservas estratégicas del país; el Subsecretario de Justicia emite un memorando solicitando detener las acciones de "caza de brujas" contra herramientas criptográficas no custodiales. Sin embargo, bajo esta aparente calma, se está gestando en silencio una guerra oculta sobre quién tiene el verdadero poder, entre la Oficina del Fiscal Federal del Distrito Sur de Nueva York (SDNY) y Washington.
Recientemente, un documento filtrado de liquidación de activos explotó como una bomba de profundidad, atravesando la protección de la "reserva estratégica de Bitcoin" del gobierno de Trump: la Oficina de Alguaciles de EE. UU. (USMS), bajo instrucciones del fiscal de Nueva York, vendió silenciosamente Bitcoin confiscado a los desarrolladores de Samourai Wallet. Esto no fue solo una liquidación de activos, sino una bofetada pública a la Orden Ejecutiva No. 14233 firmada por Trump el 6 de marzo de 2025. Las 57.55 monedas de Bitcoin desaparecidas El centro de la historia comienza con un "Acuerdo de Liquidación de Activos" que nunca antes se había hecho público. Los desarrolladores de Samourai Wallet, Keonne Rodriguez y William Lonergan Hill, aceptaron en un acuerdo de culpabilidad confiscar Bitcoin por valor aproximado de 6.3 millones de dólares. Según el rastreo en la cadena de Arkham Intel, aproximadamente 57.55 Bitcoin, transferidos desde una dirección relacionada, salieron el 3 de noviembre de 2025. No fueron enviados al recién establecido "Fondo de Reserva Estratégica de Bitcoin de EE. UU. (SBR)", como se esperaba, sino que fueron transferidos directamente a la dirección de Cb Prime. Luego, el saldo quedó en cero. Esto significa: vendieron. Para la mayoría, esto parece una operación rutinaria del proceso judicial. Pero en el contexto político de 2026, esta acción tiene un fuerte carácter provocador. Porque, según la Orden Ejecutiva No. 14233 firmada por Trump, el Bitcoin obtenido mediante procedimientos de confiscación civil o penal se define claramente como "Bitcoin del Gobierno" (Government Bitcoin). La orden presidencial dice claramente: "No vender", y debe mantenerse como reserva estratégica del país. La declaración de independencia del "Distrito Soberano de Nueva York" ¿Por qué estos Bitcoins aún pueden venderse bajo la orden presidencial? Es imprescindible mencionar ese lugar conocido como el "Distrito Soberano de Nueva York" — la Oficina del Fiscal Federal del Distrito Sur de Nueva York (SDNY). El SDNY es una entidad sumamente especial dentro del sistema judicial de EE. UU. Aunque nominalmente está bajo el Departamento de Justicia, siempre ha sido conocido por su estilo de actuar "independiente, duro e incluso algo rebelde". En esta venta, el SDNY parece estar enviando una señal al exterior: las órdenes de Washington son de Washington, y las reglas de Manhattan son de Manhattan. Incluso ignoraron el memorando del Subsecretario de Justicia Todd Blanche, emitido el 7 de abril de 2025, que claramente indicaba que "el Departamento de Justicia ya no perseguirá acciones contra intercambios de criptomonedas, servicios de mezclado y usuarios finales de wallets no custodiales". Sin embargo, el SDNY no solo continúa con la demanda contra Samourai, sino que también mantiene firme la acusación contra Roman Storm, desarrollador de Tornado Cash. Incluso cuando un alto funcionario de la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) del Departamento del Tesoro sugirió que la naturaleza no custodial de Samourai no corresponde a un servicio de remesas, el SDNY sigue actuando a su manera. La zona gris de la ley y la arrogancia del poder Si el SDNY quisiera justificarse, ciertamente podría encontrar lagunas en la ley. Según informan expertos legales, la confiscación se basa en la Sección 982 del Título 18 del Código de EE. UU. Aunque la ley establece que los bienes confiscados pertenecen a EE. UU., no especifica claramente que deban ser "liquidados" obligatoriamente. Este es el núcleo de la contradicción: la ley otorga discrecionalidad a los fiscales, pero las órdenes ejecutivas les imponen límites. El SDNY optó por ejercer esa discrecionalidad, convirtiendo Bitcoin en dólares, lo cual quizás sea una "inercia legal" desde el punto de vista técnico, pero en términos políticos, es una negación directa de la intención del poder ejecutivo. No mostraron clemencia por considerarlo un "activo estratégico"; más bien, parecieron apresurarse a limpiar lo que consideran un "activo tabú" antes de que entre en la reserva del Estado. El desenlace aún está por definirse: los próximos movimientos del presidente Este incidente coloca a Trump en una posición incómoda. Por un lado, está considerando indultar a Rodriguez, el desarrollador de Samourai, para mostrar su apoyo a las tecnologías criptográficas no custodiales; por otro lado, sus agencias subordinadas están vendiendo las reservas de Bitcoin que deberían ser del Estado. Si Trump realmente indultara a Rodriguez y ordenara investigar esta venta, sería un enfrentamiento directo entre el poder ejecutivo y la burocracia judicial. ¿Ha terminado la "guerra de Bitcoin"? Esa es la duda en la mente de todos los defensores de las criptomonedas. Aunque la Casa Blanca cambió de dueño, en la vasta maquinaria federal, en esta compleja red conocida como el "gobierno profundo", la hostilidad hacia las criptomonedas no ha desaparecido. Lo que SDNY vendió no son solo 57.55 Bitcoin, sino también la confianza del mercado en la "coherencia de las políticas". Este incidente es una advertencia: en el camino hacia una reserva de Bitcoin nacional, el mayor obstáculo quizás no sean las fluctuaciones del mercado, sino la resistencia y división interna de las instituciones de poder. Para Trump, lograr establecer una reserva estratégica de Bitcoin probablemente requerirá primero controlar a estos fiscales "que están fuera, y no obedecen las órdenes".
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#美司法部抛售比特币 En la visión de los defensores de las criptomonedas, que Trump vuelva a ocupar la Casa Blanca es el comienzo de una era dorada para las criptomonedas. Trump regresa a la Casa Blanca y promete incluir Bitcoin en las reservas estratégicas del país; el Subsecretario de Justicia emite un memorando solicitando detener las acciones de "caza de brujas" contra herramientas criptográficas no custodiales. Sin embargo, bajo esta aparente calma, se está gestando en silencio una guerra oculta sobre quién tiene el verdadero poder, entre la Oficina del Fiscal Federal del Distrito Sur de Nueva York (SDNY) y Washington.
Recientemente, un documento filtrado de liquidación de activos explotó como una bomba de profundidad, atravesando la protección de la "reserva estratégica de Bitcoin" del gobierno de Trump: la Oficina de Alguaciles de EE. UU. (USMS), bajo instrucciones del fiscal de Nueva York, vendió silenciosamente Bitcoin confiscado a los desarrolladores de Samourai Wallet. Esto no fue solo una liquidación de activos, sino una bofetada pública a la Orden Ejecutiva No. 14233 firmada por Trump el 6 de marzo de 2025.
Las 57.55 monedas de Bitcoin desaparecidas
El centro de la historia comienza con un "Acuerdo de Liquidación de Activos" que nunca antes se había hecho público. Los desarrolladores de Samourai Wallet, Keonne Rodriguez y William Lonergan Hill, aceptaron en un acuerdo de culpabilidad confiscar Bitcoin por valor aproximado de 6.3 millones de dólares. Según el rastreo en la cadena de Arkham Intel, aproximadamente 57.55 Bitcoin, transferidos desde una dirección relacionada, salieron el 3 de noviembre de 2025. No fueron enviados al recién establecido "Fondo de Reserva Estratégica de Bitcoin de EE. UU. (SBR)", como se esperaba, sino que fueron transferidos directamente a la dirección de Cb Prime. Luego, el saldo quedó en cero. Esto significa: vendieron.
Para la mayoría, esto parece una operación rutinaria del proceso judicial. Pero en el contexto político de 2026, esta acción tiene un fuerte carácter provocador. Porque, según la Orden Ejecutiva No. 14233 firmada por Trump, el Bitcoin obtenido mediante procedimientos de confiscación civil o penal se define claramente como "Bitcoin del Gobierno" (Government Bitcoin). La orden presidencial dice claramente: "No vender", y debe mantenerse como reserva estratégica del país.
La declaración de independencia del "Distrito Soberano de Nueva York"
¿Por qué estos Bitcoins aún pueden venderse bajo la orden presidencial?
Es imprescindible mencionar ese lugar conocido como el "Distrito Soberano de Nueva York" — la Oficina del Fiscal Federal del Distrito Sur de Nueva York (SDNY).
El SDNY es una entidad sumamente especial dentro del sistema judicial de EE. UU. Aunque nominalmente está bajo el Departamento de Justicia, siempre ha sido conocido por su estilo de actuar "independiente, duro e incluso algo rebelde". En esta venta, el SDNY parece estar enviando una señal al exterior: las órdenes de Washington son de Washington, y las reglas de Manhattan son de Manhattan.
Incluso ignoraron el memorando del Subsecretario de Justicia Todd Blanche, emitido el 7 de abril de 2025, que claramente indicaba que "el Departamento de Justicia ya no perseguirá acciones contra intercambios de criptomonedas, servicios de mezclado y usuarios finales de wallets no custodiales".
Sin embargo, el SDNY no solo continúa con la demanda contra Samourai, sino que también mantiene firme la acusación contra Roman Storm, desarrollador de Tornado Cash. Incluso cuando un alto funcionario de la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) del Departamento del Tesoro sugirió que la naturaleza no custodial de Samourai no corresponde a un servicio de remesas, el SDNY sigue actuando a su manera.
La zona gris de la ley y la arrogancia del poder
Si el SDNY quisiera justificarse, ciertamente podría encontrar lagunas en la ley. Según informan expertos legales, la confiscación se basa en la Sección 982 del Título 18 del Código de EE. UU. Aunque la ley establece que los bienes confiscados pertenecen a EE. UU., no especifica claramente que deban ser "liquidados" obligatoriamente.
Este es el núcleo de la contradicción: la ley otorga discrecionalidad a los fiscales, pero las órdenes ejecutivas les imponen límites.
El SDNY optó por ejercer esa discrecionalidad, convirtiendo Bitcoin en dólares, lo cual quizás sea una "inercia legal" desde el punto de vista técnico, pero en términos políticos, es una negación directa de la intención del poder ejecutivo. No mostraron clemencia por considerarlo un "activo estratégico"; más bien, parecieron apresurarse a limpiar lo que consideran un "activo tabú" antes de que entre en la reserva del Estado.
El desenlace aún está por definirse: los próximos movimientos del presidente
Este incidente coloca a Trump en una posición incómoda. Por un lado, está considerando indultar a Rodriguez, el desarrollador de Samourai, para mostrar su apoyo a las tecnologías criptográficas no custodiales; por otro lado, sus agencias subordinadas están vendiendo las reservas de Bitcoin que deberían ser del Estado. Si Trump realmente indultara a Rodriguez y ordenara investigar esta venta, sería un enfrentamiento directo entre el poder ejecutivo y la burocracia judicial.
¿Ha terminado la "guerra de Bitcoin"? Esa es la duda en la mente de todos los defensores de las criptomonedas.
Aunque la Casa Blanca cambió de dueño, en la vasta maquinaria federal, en esta compleja red conocida como el "gobierno profundo", la hostilidad hacia las criptomonedas no ha desaparecido.
Lo que SDNY vendió no son solo 57.55 Bitcoin, sino también la confianza del mercado en la "coherencia de las políticas".
Este incidente es una advertencia: en el camino hacia una reserva de Bitcoin nacional, el mayor obstáculo quizás no sean las fluctuaciones del mercado, sino la resistencia y división interna de las instituciones de poder. Para Trump, lograr establecer una reserva estratégica de Bitcoin probablemente requerirá primero controlar a estos fiscales "que están fuera, y no obedecen las órdenes".