#美联储货币政策 Waller vuelve a ser entrevistado, y el enfoque de esta conversación merece una reflexión profunda.
A lo largo de estos años, al analizar proyectos y ciclos políticos, ha quedado cada vez más claro un patrón: los cambios en la política monetaria suelen anticiparse en las turbulencias en el ámbito de recursos humanos. Después del ciclo de flexibilización tras 2008, la controversia sobre la reducción de balance en 2018, y la QE ilimitada en 2020, cada uno de estos momentos fue precedido por la evolución en la selección del presidente y las disputas internas.
He estado observando a Waller durante mucho tiempo. ¿Qué revelan detalles como su voto en contra en la reducción de tasas en julio o sus declaraciones sobre stablecoins en la conferencia de DeFi? La disposición de un miembro de la Reserva Federal a respaldar públicamente nuevas herramientas financieras sería impensable hace diez años. La era de Powell en la Fed ha mantenido una actitud de guerra fría hacia los activos digitales, mientras que Waller representa un cambio en la mentalidad de la nueva generación de formuladores de políticas.
Desde la lógica de selección de Trump, el empleo y la estímulación económica son temas centrales. Esto sugiere que la próxima fase de política podría inclinarse hacia la flexibilización, ya sea en el ritmo de reducción de tasas o en la actitud hacia activos alternativos. La comparación histórica es interesante: tras la llegada de Trump en 2016, impulsó recortes de impuestos y flexibilización, lo que llevó a un mercado alcista en 2017. Aunque el contexto ahora es diferente, la orientación de las preferencias políticas parece ser la misma.
La probabilidad del 15% de ser nominado puede parecer baja, pero no olvides que los candidatos finales para la presidencia de la Fed suelen salir en las últimas etapas. Waller es actualmente uno de los favoritos entre economistas y el más reconocido en Wall Street, y ese consenso en sí mismo tiene peso. Los casos pasados muestran que los candidatos con mayor consenso suelen destacar en la última etapa.
Lo que realmente merece reflexión es: si Waller llega a la presidencia, ¿qué cambios significativos implicaría en la actitud de la Fed hacia los activos digitales y la innovación financiera? Esto no solo afecta la política de tasas, sino que también implica una reestructuración del marco regulatorio completo. Hemos pasado por el crecimiento descontrolado de 2017, la dura represión de 2018 y la búsqueda de equilibrio después de 2020. La próxima etapa y las decisiones en recursos humanos serán cruciales para definir el rumbo.
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#美联储货币政策 Waller vuelve a ser entrevistado, y el enfoque de esta conversación merece una reflexión profunda.
A lo largo de estos años, al analizar proyectos y ciclos políticos, ha quedado cada vez más claro un patrón: los cambios en la política monetaria suelen anticiparse en las turbulencias en el ámbito de recursos humanos. Después del ciclo de flexibilización tras 2008, la controversia sobre la reducción de balance en 2018, y la QE ilimitada en 2020, cada uno de estos momentos fue precedido por la evolución en la selección del presidente y las disputas internas.
He estado observando a Waller durante mucho tiempo. ¿Qué revelan detalles como su voto en contra en la reducción de tasas en julio o sus declaraciones sobre stablecoins en la conferencia de DeFi? La disposición de un miembro de la Reserva Federal a respaldar públicamente nuevas herramientas financieras sería impensable hace diez años. La era de Powell en la Fed ha mantenido una actitud de guerra fría hacia los activos digitales, mientras que Waller representa un cambio en la mentalidad de la nueva generación de formuladores de políticas.
Desde la lógica de selección de Trump, el empleo y la estímulación económica son temas centrales. Esto sugiere que la próxima fase de política podría inclinarse hacia la flexibilización, ya sea en el ritmo de reducción de tasas o en la actitud hacia activos alternativos. La comparación histórica es interesante: tras la llegada de Trump en 2016, impulsó recortes de impuestos y flexibilización, lo que llevó a un mercado alcista en 2017. Aunque el contexto ahora es diferente, la orientación de las preferencias políticas parece ser la misma.
La probabilidad del 15% de ser nominado puede parecer baja, pero no olvides que los candidatos finales para la presidencia de la Fed suelen salir en las últimas etapas. Waller es actualmente uno de los favoritos entre economistas y el más reconocido en Wall Street, y ese consenso en sí mismo tiene peso. Los casos pasados muestran que los candidatos con mayor consenso suelen destacar en la última etapa.
Lo que realmente merece reflexión es: si Waller llega a la presidencia, ¿qué cambios significativos implicaría en la actitud de la Fed hacia los activos digitales y la innovación financiera? Esto no solo afecta la política de tasas, sino que también implica una reestructuración del marco regulatorio completo. Hemos pasado por el crecimiento descontrolado de 2017, la dura represión de 2018 y la búsqueda de equilibrio después de 2020. La próxima etapa y las decisiones en recursos humanos serán cruciales para definir el rumbo.