Vivir a veces depende de esa pequeña esperanza en el corazón.


No es una fantasía vacía, sino un apoyo real: es esa certeza que aún puedes aferrar, esa fuerza que en tu corazón no quieres admitir que has perdido.
Es como caminar en la noche, aunque no puedas ver claramente tus pasos, confías en que habrá luz adelante;
es como soportar el frío en invierno, sabiendo que la primavera finalmente llegará.
La vida en esencia, es un problema tras otro, pero mientras aún conserve la esperanza en el corazón, no será aplastada por los problemas.
En los momentos difíciles, al menos aún puedes dar un paso más adelante;
cuando no puedas soportarlo, todavía estás dispuesto a perseverar un poco más.
Lo verdaderamente aterrador no es que el camino sea largo, ni que las dificultades sean muchas,
sino que la luz en el corazón se haya apagado, y comiences a pensar que nada puede cambiar.
Por eso, en cualquier momento, no dejes fácilmente esa pequeña creencia de que “puede mejorar”.
No es un consuelo, sino la fuerza que te impulsa a seguir adelante.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado