Últimas noches vigilando el mercado, lo que más miedo no es la caída, sino esa sensación de que el libro de órdenes se vuelve repentinamente delgado... Cuando la liquidez se agota, comprar en mínimos suena muy valiente, en realidad es más como apostar. En pocas palabras, primero sobrevivir: tener una posición más pequeña, no usar apalancamiento completo, preferir ganar menos que ser explotado por una aguja.



Acabo de revisar en la cadena, en un pool a las 03:17 de la madrugada, tres liquidaciones consecutivas hicieron que el precio se desplomara, las órdenes de liquidación llenaron la pantalla como una cascada, el gas se disparó de repente, los robots MEV aprovecharon al máximo. Y pensando en que hace unos días otra vez falló el puente entre cadenas, además de que un oráculo reportó un precio absurdo, todos en masa “esperando confirmación”, en ese momento no tiene sentido arriesgarse a lo loco.

Mi pensamiento ahora es una sola cosa: si se puede retirar, retira un poco; si se puede esperar, espera; el mercado dará una segunda oportunidad, la vida no.
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