Recientemente, he notado una tendencia interesante de los bancos centrales. El ANZ Bank acaba de publicar su última previsión sobre la política de la Reserva Federal de Nueva Zelanda, y creen que se avecina una serie de aumentos consecutivos de las tasas de interés.



Específicamente, el ANZ Bank prevé que la Reserva de Nueva Zelanda aumentará las tasas en tres ocasiones consecutivas en julio, septiembre y octubre, cada vez en 25 puntos básicos, llevando la tasa de efectivo oficial al 3%. La magnitud de estos aumentos en realidad es bastante significativa.

La interpretación de Sharon Zorn, economista jefe del ANZ Bank, merece atención. Ella piensa que este ritmo de aumento será muy enérgico, por lo que el banco ya ha ajustado sus expectativas — ya no creen que sea necesario subir las tasas hasta el 3.5%. Ella indica que una vez que la tasa llegue al 3%, se mantendrá en ese nivel sin cambios.

La lógica detrás de esto también es fácil de entender. Con la presión inflacionaria persistente, si las tasas se mantienen en niveles estimulantes, la Reserva de Nueva Zelanda seguramente no podrá quedarse de brazos cruzados. Por lo tanto, este ciclo de aumentos parece estar preparándose para enfriar la economía. Para quienes siguen de cerca la política de los bancos centrales y el entorno monetario, esta señal es bastante importante.
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