Últimamente he visto que los APY de los agregadores de rendimiento lucen bastante bien, pero en realidad no es que caigan dinero del cielo, sino que más bien te meten en una serie de contratos que van y vienen: enrutamiento, autorización, re-pledge... si alguna de esas etapas falla, al final tú eres quien carga con la culpa. La contraparte tampoco tiene por qué ser un "malhechor", pero en cuanto se retira la liquidez o se activa una liquidación, te darás cuenta de que tienes un cheque en blanco lleno de cláusulas, pero en realidad es aire.



Sobre todo estos días, cuando en algunos lugares cambian los impuestos o las regulaciones, las expectativas sobre las entradas y salidas de fondos se vuelven tensas, y cuando la emoción se aprieta, en la cadena se facilita aún más un pánico de retirada. En fin, yo solo soy un pequeño inversor minorista, y al ver un APY alto, primero pregunto: ¿en quién estoy confiando?, ¿qué estoy firmando?, ¿qué pasaría en el peor escenario?… y entonces decido si extiendo la mano o no.
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