En el grupo, una pila de mensajes llenando la pantalla, los KOL gritando en medio de la noche, y al final, quien termina comprando la orden eres tú mismo... En realidad, nadie presiona el botón de confirmar por ti. Todos les echan la culpa a “demasiada información” o a “él lleva el ritmo”, pero la sobrecarga de información en realidad es una excusa, el verdadero problema es que la mano va más rápido que la cabeza.



Recientemente, otra vez falló el puente de cadena cruzada, y también la ola de cotizaciones anómalas en los oráculos, de repente toda la red aprendió a “esperar la confirmación”. Está bien, pero no solo pienses en esas cuatro palabras después de que ocurra un problema. De todos modos, ahora prefiero ir más despacio: revisar los permisos del contrato, si hay alguna puerta de actualización extraña, leer dos líneas más en la ventana emergente de firma, y si no es necesario, no firmar.

No necesito ser entendido, solo quiero dejar claro los límites: puedo advertirte que no firmes al azar, pero no esperes que me haga responsable de tu impulsividad. Así quedamos por ahora.
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