Anoche, antes de dormir, revisé una propuesta de DAO, que en apariencia decía "optimizar parámetros", pero en realidad movieron silenciosamente un incentivo: quién puede votar para recibir subsidios, quién puede saber con anticipación cómo ajustar, quién se beneficia más de las posiciones... En pocas palabras, votar no es "opinión pública", sino más bien una reordenación del poder y del flujo de efectivo. Últimamente, todos se quejan de los ingresos de los validadores, del MEV, de la injusticia en el ordenamiento, y creo que es la misma lógica: las reglas parecen neutrales, pero los beneficios suelen ir primero a quienes pueden influir en esas reglas. De todos modos, ahora, al revisar una propuesta, busco primero tres cosas: de dónde viene el dinero, a quién se lo da, y cuánto tiempo se lo da; y luego decido si reducir un poco la posición.

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