Estos días he visto a un montón de personas discutir sobre “disponibilidad de datos / ordenamiento / finalidad”, cuanto más términos técnicos, más fácil es confundirse… Yo mismo sigo una línea principal: tú haces una orden, tú ves esa vela K, al final, ¿quién decide, cuánto se considera válido, y si después puede ser revertido? En pocas palabras, se trata de “puede verificarse”, “quién está en cola” y “si puede revertirse o no”.


La semana pasada, al hacer un contrato perpetuo, casi me dejé llevar por el sentimiento del mercado, y al revisar, descubrí que no era que hubiera visto mal la dirección, sino que tomé “ya confirmado” como “nunca se revertirá”, y esa es la tercera vez que caigo en esa trampa.
Por cierto, la discusión sobre los límites regulatorios de las monedas de privacidad / mezcladores también está bastante dividida, en realidad no se puede evitar una misma línea: si quieres más privacidad, debes aceptar que será más difícil de probar y de responsabilizar; si quieres más cumplimiento, debes aceptar más visibilidad y reglas. De todos modos, primero mantengo controlada mi posición, para que las palabras no me corten las manos.
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