Anoche, con ganas, seguí una operación y resultó que me golpeé un poco antes de despertar: parecía que la vela iba bien, pero en el momento de hacer la orden, la profundidad no era suficiente, y además dividí la entrada en dos partes, elevando el precio yo mismo... En realidad, fue que perdí el ritmo, el volumen no acompañaba y aún así me lancé con fuerza.



Ahora, al revisar, solo recuerdo tres cosas: primero, si el libro de órdenes es grueso o no, si no lo es, no usar orden de mercado; si vas a entrar, sé directo, no dudes y termina por perderte; y otra, que basta con escribir una razón para entrar, si no puedes, no presiones. Últimamente, en el grupo vuelven a discutir sobre los límites de cumplimiento de las monedas privadas/mezcladas, y tampoco quiero tomar partido, en cualquier caso, cuando el mercado se tensa, lo primero que se liquida suele ser la liquidez más débil.

Al reducir mi objetivo, puedo mantenerme más tiempo: no persigo grandes movimientos, solo tomo pequeñas porciones en una tendencia que se mueve de forma estructurada, ganar o no, eso ya es otro tema, al menos ya no dudo de la vida cada vez que termino una operación.
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