Antes solía dejarme llevar fácilmente por el "próximo tema candente", al abrir Twitter solo veía nuevas narrativas, me picaba la mano, y terminaba persiguiendo las tendencias, solo para darme cuenta de que estaba pagando un impuesto por la atención. Ahora puedo resistir un poco más: primero no entro en el alboroto, primero veo quién tiene el control de los permisos, si el contrato se puede modificar fácilmente, de dónde vienen y a dónde van los fondos... En pocas palabras, primero confirmo si el espejo está torcido, y luego decido si debo reflejarme en él.



Recientemente, la pelea por los derechos de autor en NFT ha estado muy fuerte, unos dicen que hay que apoyar a los creadores, otros dicen que la liquidez secundaria es más importante. Mi reacción ahora es: no dejes que las posturas te lleven por el ritmo, mira si las reglas están realmente fijas, si la plataforma se puede cambiar con un clic, quién tiene la autoridad. La rotación de temas candentes es demasiado rápida, la forma más segura quizás sea participar menos veces, para no estar siempre en la emoción de "estoy a punto de perderlo". De todos modos, así es como lo veo por ahora.
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