No digas tus propias debilidades.



Porque si tú mismo dices tus defectos, los demás prestarán más atención a ellos y pensarán que no aceptas quién eres, lo cual es de bajo valor.

Por ejemplo, si alguien piensa que tu cara es un poco redonda, puedes decir que una cara redonda es muy adorable. Si dices que tu mandíbula es ancha, puedes decir que así envejeces lentamente, o que es muy sexy.

A quien le gusta hablar de sus defectos, es como si se estuviera haciendo daño a sí mismo, y además invita a los demás a hacer lo mismo.
Ver originales
[El usuario ha compartido sus datos de comercio. Vaya a la aplicación para ver más.]
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado