Zhipu y MiniMax se parecen cada vez más a Hermès

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Preguntas sobre la teoría de ondas y cómo explica la lógica de valoración de la escasez en las acciones de IA

Estos días, el sector de modelos grandes en Hong Kong ha vuelto a ofrecer una actuación de montaña rusa que deja sin aliento.

El 1 de abril, después de que Zhipu publicara sus resultados financieros de 2025, el precio de sus acciones subió aproximadamente un 32% en un solo día, alcanzando un valor de mercado que en un momento superó los 410 mil millones de HKD, y MiniMax también subió un 14% en paralelo. Sin embargo, inmediatamente después, el 2 de abril, ambas compañías volvieron a cambiar de rumbo, con Zhipu cayendo casi un 15% y MiniMax también bajando un 10%.

▲Evolución del precio de las acciones de Zhipu tras su salida a bolsa el 8 de enero de 2026

Si revisas los informes financieros, verás que esto es casi “realismo mágico”: en 2025, los ingresos de Zhipu y MiniMax fueron solo 724 millones y 544 millones de yuanes respectivamente, pero las pérdidas netas, excluyendo los costos no recurrentes, alcanzaron aproximadamente 3.8 mil millones y 1.9 mil millones de yuanes. ¿Cómo puede una empresa que “gana menos y pierde más rápido” subir en medio de dudas? ¿Por qué, incluso tras una corrección, su valor de mercado sigue manteniéndose en la escala de 300 mil millones de HKD, dejando atrás a muchas “acciones de valor” tradicionales en sectores antiguos?

La respuesta es: estas nuevas estrellas de IA ya han salido del “campo gravitatorio” de las valoraciones tradicionales de manufactura o internet. En la pista de los modelos grandes, con altas barreras de entrada, altas inversiones y una competencia que premia al ganador, la línea de equilibrio tradicional ya no es el único sistema de coordenadas.

▲Cambios en el beneficio neto consolidado de Zhipu en los últimos 4 años

La valoración del mercado hacia ellas, más que pagar por la capacidad de obtener beneficios en el presente, está apostando por la “infraestructura de la era de IA”. Es como la burbuja de internet a principios de los 2000: Amazon perdía dinero año tras año, pero los inversores no apostaban a sus beneficios actuales, sino a ese futuro que representaba. La diferencia es que esta historia puede ser aún más rápida y feroz que la de internet.

Para entender este “rendimiento mágico”, los análisis basados en PER o en fundamentos ya no son suficientes. El teórico de inversiones Bo Tao propuso un marco ampliamente citado: la “doble naturaleza del valor de las acciones”, que puede ayudarnos a despejar parte de la niebla.

Desde la perspectiva de Bo Tao, una acción tiene dos identidades:

Primero: un bien normal. La acción representa la capacidad productiva de la empresa, y su “valor de uso” —es decir, la rentabilidad— determina su precio. Es la visión de los inversores tradicionales en valor.

Segundo: un bien escaso. La acción es un instrumento de negociación, y su “precio de mercado” determina su valor de intercambio, que a su vez “etiqueta” su valor de uso. Es la visión de los teóricos de juegos.

Cuando la escasez de una acción es plenamente reconocida por el mercado, su lógica de precios cambia radicalmente: ya no se decide por “cuánto vale”, sino por “cuánto están dispuestos a pagar”.

El bolso Birkin de Hermès es un ejemplo clásico de “valor de fijación de precios”: no se puede comprar simplemente porque quieras, sino que requiere “espera en lista de espera”; y la primera reacción de quien compra Hermès no suele ser cuánto puede guardar en ese bolso, sino su “valor de reventa” y su “estatus” en el mercado de segunda mano.

El estado actual del sector de modelos grandes en Hong Kong es que —los activos que representan el nivel de IA general en China y que tienen capacidad de comercialización a gran escala— son extremadamente escasos. Zhipu y MiniMax son casi las únicas opciones en el mercado actual.

Para los fondos a largo plazo y fondos de cobertura en el mercado secundario, estas acciones ya no son solo estados financieros, sino “fichas de la era” insustituibles. Cuando un activo es extremadamente escaso, la lógica de valoración se vuelve: porque todos están dispuestos a pagar un precio alto, entonces debe valer tanto.

Esta lógica de valoración, que puede parecer una locura, no es solo una narrativa de burbuja especulativa. En realidad, tiene un mecanismo de retroalimentación positiva muy tangible.

Cuando el precio de una empresa se eleva a niveles muy altos, ese “sobreprecio” se traduce en recursos reales para la empresa. Tomemos a Zhipu como ejemplo: su valor de mercado actual de 350 mil millones de HKD no es solo un número en los libros, sino que significa que la compañía puede obtener financiamiento con menor costo, atraer a los mejores científicos del mundo con opciones más generosas, y convencer más fácilmente a gobiernos y grandes empresas para que compren sus servicios.

Este es el proceso que Bo Tao llama “descubrimiento del valor de intercambio”: el mercado de capitales, mediante la competencia, establece un “precio altísimo”, que otorga a la empresa cierta “legitimidad” en el mercado. La empresa, a su vez, usa esa prima para perfeccionar sus productos y elevar los “límites de inteligencia” de sus modelos, consolidando su posición como líder del sector.

En resumen: no es que sean caros porque sean poderosos, sino que son poderosos porque se venden caros, y eso les da la “tarjeta de entrada” para fortalecerse.

El mercado cree que Zhipu y MiniMax pueden completar un ciclo virtuoso: invertir mucho en I+D para crear escasez tecnológica, aprovechar esa escasez para obtener una prima de mercado, y luego usar esa alta valoración para financiar más I+D. En esta lógica, Zhipu ya no es solo una empresa que vende API, sino que se asemeja a un “agente inteligente” que evoluciona en el mercado de capitales. En esta batalla por el control del precio, las normas contables tradicionales ya no pueden seguir el ritmo de la velocidad de la IA.

Pero Bo Tao también advierte que esta historia tiene un lado frío: la inversión en bienes escasos, en última instancia, es un juego para unos pocos.

Para los inversores comunes, obtener beneficios en este juego que se aleja de los fundamentos enfrenta dos límites físicos duros.

Primero: el plazo máximo de inversión. La diferencia entre el precio y el valor de una acción suele ser más larga que el tiempo que un inversor puede tolerar mantener la posición. La persistencia de una acción en mínimos o en burbujas puede superar la paciencia de la mayoría. Muchos abandonan en medio de dudas, solo para verse atrapados en la subida explosiva previa al amanecer.

Segundo: el tiempo mínimo de reacción. La subida de precios y la recuperación de valor en bienes escasos suelen ser “saltos” abruptos. Movimientos como un aumento del 30% en un día y una caída del 15% al día siguiente, suelen corregirse en minutos. Sin una reacción rápida y una mentalidad de acero, los participantes solo podrán ser “compradores en la parte alta” o “vendedores en pánico”.

Pero recuerda: la escasez es el único soporte de esta lógica, y también la causa de que muchas empresas de gran valor terminen en desastre.

Si la competencia cambia —nuevos rivales emergen y diluyen la “unicidad”, o la inversión en I+D no logra mantener la ventaja tecnológica— esa “salto” en el valor puede ser aún más rápido y brutal que la subida misma.

El poder de valoración que el mercado otorga nunca es gratuito. Puede impulsar una era, pero también puede liquidarla en un instante.

Desde Zhipu hasta MiniMax, esta batalla por el control del precio aún no termina. En la arena donde el dinero nunca duerme, cada valoración es una apuesta. ¡Solo observa y disfruta!

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