Acabo de darme cuenta de algo sobre la estimación de costos que podría ser muy útil si gestionas un negocio o analizas las finanzas de una empresa. Hay un enfoque sencillo llamado método de los puntos altos y bajos que mucha gente pasa por alto porque suena demasiado simple, pero honestamente funciona cuando necesitas respuestas rápidas.



Así que aquí está el asunto: imagina que diriges una operación de fabricación y quieres averiguar qué partes de tus costos son fijos y cuáles cambian según cuánto produzcas. La mayoría piensa que necesitas análisis estadísticos complejos, pero el método de los puntos altos y bajos elimina ese ruido. Básicamente, miras tu mes de mayor producción y tu mes de menor producción, y luego usas esos dos puntos de datos para calcular todo.

Déjame explicar cómo funciona esto en la práctica. Supón que en octubre fabricaste 1,500 unidades y gastaste $58,000, pero en mayo solo fabricaste 900 unidades por $39,000. A partir de esos dos extremos, puedes determinar tu costo variable por unidad bastante rápido. Tomas la diferencia en costos ($19,000) dividida por la diferencia en unidades (600), lo que te da aproximadamente $31.67 por unidad. Ese es tu costo variable.

Una vez que tienes ese número, encontrar tus costos fijos se vuelve sencillo. Usando el mes de mayor producción: $58,000 menos ($31.67 multiplicado por 1,500 unidades), lo que da aproximadamente $10,495. Verifícalo con el mes de menor producción y obtienes casi el mismo resultado, lo que indica que las matemáticas son sólidas. Luego, si quieres predecir costos en cualquier nivel de producción, simplemente usas la fórmula: costo fijo más (costo variable multiplicado por tus unidades proyectadas).

Ahora seré honesto sobre las limitaciones. Este método de los puntos altos y bajos asume que los costos se mueven en línea recta con la producción, lo cual no siempre es realista. También ignora todo lo que hay entre tus extremos, así que si esos meses de máximo y mínimo fueron inusuales, podrías obtener resultados distorsionados. Para empresas con cambios de costos muy variables o patrones irregulares, probablemente querrías algo más sofisticado.

Pero aquí está la razón por la que aún vale la pena conocerlo: es rápido, requiere datos mínimos y te da una idea clara de la dirección sin necesidad de software estadístico o habilidades matemáticas avanzadas. Los pequeños empresarios, en particular, lo encuentran valioso cuando intentan separar sus gastos básicos de los costos basados en el uso. Incluso para presupuestos personales, puedes aplicar este pensamiento a facturas de servicios públicos o suscripciones para ver qué se mantiene constante y qué fluctúa.

Para los inversores que analizan una empresa, entender su estructura de costos mediante métodos como este te ayuda a ver si realmente son eficientes o simplemente tienen suerte con sus niveles de producción. Es una de esas herramientas prácticas que no acaparan titulares, pero que realmente importan cuando tomas decisiones reales sobre dinero y recursos.
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