Acabo de revisar lo que sucedió en el mercado de valores a principios de marzo, y es un recordatorio bastante sólido de por qué no debes dejar que el ruido a corto plazo te afecte.



Ese día, los principales índices cayeron todos. El S&P 500 bajó casi un 1%, el Nasdaq cayó un poco más del 1%, y el Dow perdió aproximadamente un 0.8%. No suena catastrófico, pero claramente el mercado estaba asustado por algo más grande que se gestaba. ¿El culpable? Las tensiones geopolíticas que aumentaban en Oriente Medio, el aumento en los precios del petróleo, y de repente todos estaban preocupados por las interrupciones en el transporte a través del Estrecho de Ormuz.

Lo interesante es cómo reaccionó el mercado de valores en diferentes sectores. Las aerolíneas y las acciones de viajes fueron duramente golpeadas porque los costos del combustible para aviones estaban por las nubes. Mientras tanto, los contratistas de defensa y empresas como Berkshire Hathaway resistieron mejor que el mercado en general, lo cual tiene sentido cuando las expectativas de gasto relacionadas con la guerra están en aumento. Es la rotación clásica de riesgo activo, riesgo pasivo.

Pero aquí está lo que realmente importa si eres un inversor a largo plazo: investigué algunos análisis históricos sobre cómo ha manejado el mercado de valores los shocks geopolíticos a lo largo de las décadas. Alguien realizó un estudio de 43 eventos y crisis geopolíticas importantes que enfrentó EE. UU. desde 1940 en adelante. ¿El retorno medio seis meses después de estos eventos? Aproximadamente un 5.3%. Y aquí está lo sorprendente: el mercado estuvo en realidad más alto aproximadamente dos tercios del tiempo dentro de un año de estos eventos.

Dos de cada tres años, el mercado sube. Eso no es un descubrimiento nuevo—es básicamente lo que vemos cuando realmente ampliamos la vista y analizamos los datos. Sí, hay períodos en los que las cosas se complican. La inflación puede dispararse, las tasas de interés pueden subir, el transporte puede verse interrumpido. Pero eso es ruido en comparación con la tendencia a largo plazo.

El mercado de valores ha demostrado una y otra vez que puede absorber estos shocks. La clave no es entrar en pánico durante la caída. No dejes que la volatilidad descarrile tu plan a largo plazo. Ahí es cuando la mayoría de las personas toman sus peores decisiones—vender en el fondo porque no soportan el dolor a corto plazo.

Si estás pensando en qué hacer con tu cartera cuando el mercado de valores se vuelve inestable así, la respuesta suele ser bastante simple: no hagas nada impulsivo. La historia sugiere que el mercado se recuperará eventualmente por sí solo.
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