La semana pasada, caminando de noche por una plaza, vi un sobre rojo en el suelo. Pensé que por superstición lo recogí, pero después de hacerlo, empecé a sentir dolor de estómago. Mientras caminaba, también vi a un anciano con barba canosa que sonreía de manera extraña, sin extremidades, apoyado en una casa y mirándome fijamente. En ese momento pensé que quizás había sido poseído por un espíritu maligno, y pensé que no había remedio, que era mejor gastar algo de dinero para ahuyentar la calamidad.


Al entrar, vi a varias personas vestidas igual, como si fueran creyentes. Les di el dinero, y ellos me dieron unos cuantos gallos sin cabeza y un poco de agua oscura, que tuve que tragar para sentirme mejor. Después, todos deberíamos aceptar que, si encontramos esas cosas, es mejor no creer en ellas o al menos no confiar demasiado en ellas.
Ver originales
post-image
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado