La riqueza, nunca viene persiguiéndola, sino que llega atraída por tu estado de tranquilidad.



Evita a quienes persiguen con ansiedad, aléjate de corazones impacientes y codiciosos, y acércate silenciosamente a quienes tienen una mente estable, actúan con moderación y poseen una presencia natural.

Porque la riqueza entiende mejor: solo quien tiene la mente en paz puede guardar su patrimonio; solo quien está sereno puede dominar la situación.

Cuando ya no te angusties por conseguirla, ni tengas prisa por lograrlo, vive bien, mantén el ritmo, conserva tu corazón original, y la riqueza naturalmente fluirá a tu ritmo, llegando hacia ti en avalancha.
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