¡Asombrado! En mi vecindario hay un repartidor.


El mes pasado, durante una tormenta intensa, saltó al río para rescatar a una mujer que intentaba suicidarse. Se quedó con calambres, se hundió y no volvió a salir.
Luego, los periodistas encontraron a esa mujer, ella llevaba un abrigo de plumas recién comprado, mientras reclamaba un sobre rojo del Día de los Solteros y decía: “Yo no le pedí que saltara...”
La motocicleta eléctrica del repartidor todavía estaba estacionada en el puente, en la cesta había un paquete sin entregar, cuyo destinatario decía “mamá”.
Algunas personas mueren congeladas en ríos helados, otras encuentran calidez en las transmisiones en vivo.
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