Últimamente he notado que antes de hacer un pedido, primero echo un vistazo a las expectativas de interés, no es que sea un macroeconomista… solo que silenciosamente pone en la cabeza de todos la idea de “¿te atreves a soportar la caída?”. Cuando las expectativas de reducción de tasas se calientan, la preferencia por el riesgo parece abrirse como si alguien girara la llave del grifo, y la posición se vuelve más pesada sin que uno se dé cuenta; cuando la dirección del mercado vacila, incluso quienes suelen hablar de largo plazo empiezan a sentir ganas de salir corriendo.



También hay un punto bastante extraño: últimamente siempre hay gente hablando de que el índice del dólar y los activos de riesgo suben y bajan juntos, en realidad es que el dinero no sigue mucho la lógica, primero buscan un lugar para agruparse y luego ya se verá. Mi método es bastante simple: cuando el ánimo está muy caliente, en lugar de mantener una gran posición, la divido en partes pequeñas y guardo algo de munición; no apuesto a que “el macroeconomía vaya en una dirección determinada”, solo me concentro en si puedo dormir tranquilo… así por ahora.
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