Imagina un mundo donde los derechos humanos sean verdaderamente sagrados, donde las naciones llamadas civilizadas trabajen juntas para avanzar en la humanidad y donde los ciudadanos de todas las naciones exijan a sus gobiernos que rindan cuentas por sus acciones malvadas


Pongo toda mi esperanza en Cristo, quien a pesar de decirnos que no pertenecemos al mundo, volverá para liberarnos a todos y la buena voluntad prevalecerá, como prometió que las puertas del infierno no prevalecerán cuando le dijo a San Pedro que era la roca sobre la cual edificaría su Iglesia.
Mi señor y mi Dios, Jesucristo, es mi único refugio
Protégennos del mal
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