Hace poco me encontré pensando en Morrissey y esa pregunta inevitable: qué es él realmente en 2026. ¿Un ícono intocable o un tipo que simplemente envejeció mal? Porque acaba de soltar Make-Up Is a Lie y, honestamente, es un desastre. Un álbum lleno de nostalgia ingenua, conspiranoia de internet, sin chispa. Nada emocionante. Directamente tonto.



Mira, nadie esperaba que a los 65 años sacara otro Viva Hate o Vauxhall and I. Esos discos de los 90 y 2000 fueron monumentales. Pero cuando Morrissey anuncia algo nuevo, siempre hay esa expectativa, ¿viste? Es como si sus fans pensaran que podría volver a la magia de The Smiths o esos primeros trabajos en solitario. En cambio llegó esto: rock de boomer completamente desangelado.

Lo más irónico es que durante 2025 canceló como el 50% de sus shows. Dos veces canceló en Buenos Aires. Excusas sobre la salud que suenan casi cómicas. Noel Gallagher contó sorprendido que se cruzó con Morrissey en un bar la misma noche que había cancelado un show por una supuesta angina. El tipo es especialista en eso: levantarse una mañana y decidir que no tiene ganas.

Pero acá está lo que nadie esperaba: en 2024 reveló que había rechazado una oferta millonaria para reunir The Smiths porque Johnny Marr, su enemigo histórico, la ignoró. Después salió a la luz que era puro invento de Morrissey. Un quilombo mediático que generó declaraciones cruzadas sobre posturas políticas, supuesto acercamiento a Reform UK, todo eso.

Y ahí es donde se pone raro. Morrissey construyó su reputación atacando a Margaret Thatcher, criticando el capitalismo, escribiendo canciones como The Queen Is Dead. Dedicó temas enteros a la brutalidad política. Cuando Thatcher murió en 2013, publicó una carta abierta feroz. Ese era Morrissey: el crítico incisivo, sensible, políticamente consciente.

Ahora habla de dictadura del pensamiento único, ataca a The Guardian por una campaña de odio contra él, se demandó con un usuario de internet por haberlo etiquetado de racista. ¿Qué es él en realidad? Imposible saberlo con lógica única. Quizá no haya que intentar comprenderlo ni justificarlo ni repudiarlo. Solo escucharlo.

Pero Make-Up Is a Lie está ahí. Y uno no sabe qué hacer con eso. Tal vez lo mejor sea dejarlo pasar, hacer como si nada hubiera pasado. A veces el silencio es el mejor homenaje a lo que alguien fue.
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado