Así que Archer y Joby acaban de entrar en una guerra legal total por el mercado de taxis voladores. Archer presentó una contrademanda alegando que Joby ha estado fabricando en secreto en China durante más de una década y básicamente contrabandeando piezas de aviones a Estados Unidos etiquetándolas como calcetines y clips para el cabello para evadir aranceles. Cosas bastante locas. Los abogados de Joby dicen que todo es una tontería y culpan a los problemas legales de Archer por haberlos obligado a actuar. ¿La sincronización loca? Ambas empresas acaban de ser anunciadas como parte de nuevos programas piloto de la FAA para eVTOL el mismo día en que se presentó la demanda. Vuelos en Manhattan, rutas regionales en Texas, entrega de carga en Florida, ambas están involucradas. Archer quiere que descalifiquen a Joby de todo, argumentando que en realidad no son de fabricación estadounidense como afirman. El mercado de valores no pareció preocuparse mucho: Archer subió un 4%, Joby un 5% el lunes. La carrera por los taxis voladores se está poniendo intensa con todos estos programas federales impulsando el desarrollo. Los lazos con China en la cadena de suministro parecen convertirse en un arma competitiva real, al parecer. Me pregunto cómo se desarrollará esto en la corte.

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