No estás en control del sistema.


Estás dentro de él.
La mayoría de las personas crecen creyendo que el sistema está allí para ayudarlas.
Que el trabajo duro, la paciencia y seguir las reglas eventualmente conducirán a la justicia.
La vida generalmente demuestra lo contrario.
Un banco no se preocupa por tu libertad.
Le importa la estructura, la deuda, los intereses y el retorno a largo plazo.
Lo que parece apoyo sigue siendo un producto construido en torno a su propia lógica, no a tu resultado.
Un gobierno no piensa en términos de tu éxito personal.
Piensa en escala, estabilidad, control y tributación.
Eres parte del sistema, no el centro de él.
Una vez que ves eso claramente, algo cambia.
Dejas de esperar justicia de sistemas que nunca fueron diseñados para ella.
Y comienzas a moverte como alguien que entiende las reglas en lugar de esperar que cambien.
Ese es el momento que la mayoría de las personas nunca alcanzan.
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