Mi prima mayor contrató a un "profesor experto en predicciones para el examen de ingreso universitario", costaba tres mil por clase, y lo hizo durante dos años.


El hijo seguía siendo el último en los simulacros en toda la clase, y los parientes se reían de ella por pagar un impuesto a la inteligencia.
Ella no solo no cambió de profesor, sino que también escondió toda su pensión para pagarle en secreto.
Este año, en el examen de ingreso, su hijo ni siquiera pasó el umbral de segundo nivel.
Los parientes estaban listos para reírse, pero—él fue admitido "por méritos excepcionales" en una universidad de prestigio en la provincia.
Todos investigaron el trasfondo del profesor: su hermano mayor, que es precisamente el subdirector de la oficina de admisiones de la provincia.
¿De qué se trataba esa clase de predicciones que compró la prima? Era una "carta de admisión" con pagos hipotecarios, imposible de rastrear.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado