He notado que muchas personas confunden dos conceptos básicos en el mercado, aunque influyen de forma radical en cómo leemos los gráficos. Se trata de la diferencia entre el precio y el valor de un activo.



En los libros de economía nos enseñan que el precio refleja el valor de un bien. ¿Tiene sentido, verdad? Pero en la bolsa todo funciona de otra manera. Aquí, el precio se convierte más en una herramienta para atraer capital que en una representación honesta del valor real. A veces ves cómo la cotización se dispara hasta nuevos máximos y luego cae igual de rápido. Da la impresión de que hay caos, pero en realidad allí opera una mecánica perfectamente predecible.

La explicación habitual suena sencilla: el precio sube porque hay más compradores, y cae porque hay más vendedores. Sí, eso es cierto a primera vista. La demanda de verdad empuja el precio hacia arriba, y la oferta hacia abajo. Cada compra de un activo empuja la cotización hacia arriba, ya que la demanda siempre determina el movimiento de los precios. Pondré un ejemplo de la vida real: antes de las fiestas de Navidad, todos veían cómo se encarecían los productos populares. Los guisantes verdes en conserva normalmente cuestan 1 dólar por lata, pero una semana antes de las fiestas los vendedores suben el precio hasta 1,20 dólares. ¿Por qué? Porque la demanda creció de repente y quieren exprimir el máximo beneficio en ese periodo. Pero cuando terminan las fiestas, los vendedores se ven obligados a bajar el precio de nuevo hasta 1 dólar, ya que ya no hay demanda.

Por este ejemplo es cuando entiendes qué es el valor real de un activo. El valor es su valor justo, que se mantiene relativamente estable. Y el precio es lo que vemos ahora mismo en la pantalla, bajo la influencia de los compradores y vendedores actuales.

Bajo la presión de los traders, el precio puede dispararse hacia arriba o hacia abajo de forma tan brusca que el valor simplemente no consigue seguirle el ritmo. Aparece un desajuste. Y cuando el precio alcanza un extremo, a los participantes ya no les resulta interesante comprar o vender a ese precio. Entonces ocurre una corrección: el precio vuelve a su valor justo.

¿Cómo encontrar ese valor en el gráfico? Yo uso dos herramientas. La primera es el RSI en 14 periodos, donde la marca de 50 muestra aproximadamente el valor justo del activo. La segunda son las Bollinger Bands, donde la banda media precisamente indica el valor. Estos indicadores ayudan a ver cuándo el precio y el valor se separan, y a suponer dónde se producirá la corrección.
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