¿Alguna vez han oído la historia de Jimmy Zhong? Este tipo es prácticamente un personaje de película: criado en dificultades, brillante en programación, descubrió bitcoin en el momento justo, se hizo multimillonario... y luego fue arrestado. Todo porque guardó 51.680 bitcoins en un pote de Cheetos.



Voy a contar cómo empezó todo. Jimmy nació en 1991, hijo de inmigrantes chinos que enfrentaban dificultades reales. Su madre trabajaba como enfermera nocturna, su padre recogía basura. En la escuela, como asiático-estadounidense, sufría bullying constante — ese tipo de experiencia que marca a una persona. Entonces Jimmy se aisló, se refugió en la computadora. Tenía un coeficiente intelectual extremadamente alto y consiguió la beca HOPE de Georgia en la universidad, pero empezó a beber durante ese período.

Luego, en 2009, todo cambió. Mientras navegaba en un foro de programación, vio un post sobre una moneda digital llamada bitcoin. Con sus habilidades de código, Jimmy percibió inmediatamente el potencial. Comenzó a minar en su laptop, extrayendo cientos de BTC por día. Al principio no ganó mucho, perdió incluso la cartera en 2011 cuando el bitcoin alcanzó los 30 dólares. Pero logró recuperar la mayoría de los bitcoins que minó en 2009 — perdió 5.000 de ellos por fallo en el disco duro.

Con una cantidad significativa de bitcoin en mano, Jimmy se volvió activo en línea y descubrió Silk Road, el mayor mercado de la dark web en esa época. Y fue allí donde encontró la oportunidad: en 2012, descubrió una vulnerabilidad ridículamente simple. Solo había que hacer clic repetidamente en el botón de retiro para sacar más bitcoins de los que realmente había depositado. Jimmy explotó esa brecha y robó 51.680 BTC — en ese momento, valorados en unos 700 mil dólares.

¿Y qué pasó después? Comenzó a gastar como si no hubiera un mañana. Hoteles de lujo, Gucci, LV, una casa junto al lago con yate y jet ski. Alquilaba jets privados, daba 10 mil dólares a amigos para gastar en Beverly Hills. Esa vida de ensueño duró años.

Pero en marzo de 2019, su casa fue asaltada. Perdió 400 mil dólares en efectivo y 150 bitcoins. Llamó al 911 en pánico — y esa llamada llamó la atención del IRS. La policía no resolvió nada, pero el gobierno empezó a investigar. En 2021, cuando Jimmy necesitó invertir 9,5 millones en una propiedad, cometió el error fatal: mezcló la cartera original de Silk Road con activos legales en una transferencia.

En noviembre de 2021, el FBI y el IRS invadieron su casa en Georgia. Encontraron de todo: una caja fuerte escondida bajo los azulejos con barras de oro, plata, bitcoins físicos, 661.900 dólares en efectivo, y — lo mejor — una computadora de placa única guardada en un pote de Cheetos con la clave privada de más de 50 mil bitcoins. Esa fue la segunda mayor incautación de criptomonedas en la historia de EE. UU.

En julio de 2023, Jimmy fue condenado a 1 año y 1 día de prisión. La sentencia fue leve porque se entregó voluntariamente, devolvió todo, no usó violencia y era infractor primerizo. Su abogado hizo un argumento interesante: si Jimmy no hubiera robado y guardado esos bitcoins durante 9 años, el gobierno los habría subastado en 2014 por solo 14 millones de dólares. Pero ahora, los vendió a 60 mil cada uno, generando más de 3 mil millones.

¿El dato más absurdo? En 9 años gastando lujos, Jimmy no usó ni el 1% de los bitcoins robados. Ese niño que sufría bullying y se aislaba en la computadora terminó robando una fortuna, vivió como rey casi una década, y aún así dejó prácticamente todo intacto. Hoy, con el BTC en 71.620 dólares, la historia de Jimmy Zhong sigue siendo una de las más locas del universo cripto.
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