Hace unos meses pasó algo que pocos notaron en medio de toda la locura de IA: Larry Ellison, a los 81 años, se convirtió en el hombre más rico del mundo. No fue por magia, fue por Oracle cerrando contratos brutales, incluyendo ese acuerdo de 300 mil millones con OpenAI. Las acciones subieron 40% en un día. Pero lo interesante no es solo la riqueza, es cómo este tipo llegó ahí.



Ellison comenzó como un huérfano en el Bronx, criado por su tía en Chicago. Abandonó la universidad sin nada, trabajó en Ampex diseñando sistemas para la CIA, y en 1977 co-fundó Oracle con 2000 dólares. Desde entonces, durante más de 40 años, ha liderado la empresa con una obsesión competitiva que roza lo enfermizo. Incluso después de casi morir surfeando en 1992, siguió adelante como si nada.

Lo fascinante es cómo Oracle se reinventó. Quedó atrás en cloud computing frente a AWS y Azure, pero cuando explotó la IA generativa, Ellison vio la oportunidad y pivotó toda la empresa hacia infraestructura de datos. De repente, el viejo fabricante de software se convirtió en un jugador central de la carrera por IA.

Ahora bien, la vida personal de este tipo es tan dramática como su carrera. Posee el 98% de la isla de Lanai en Hawái, tiene yates de clase mundial, y es prácticamente una leyenda del deporte: revitalizó Indian Wells en tenis, fundó SailGP con catamaranes de alta velocidad. En 2024, Ellison se casó discretamente con Jolin Zhu, una mujer 47 años más joven que él, originaria de China. La noticia salió por un documento de donaciones de la Universidad de Michigan donde aparecía 'Larry Ellison y su esposa Jolin'. La internet bromeó que el tipo ama surfear y también ama enamorarse. Su cónyuge es mucho más joven, lo cual generó bastante revuelo, pero para Ellison parece ser parte de su estilo de vida: lujo sin culpa, aventura constante, autodisciplina extrema.

A sus 81 años sigue viéndose de 60. Entrena horas diarias, bebe solo agua y té verde, controla cada detalle de su dieta. El tipo es prácticamente obsesivo con su cuerpo y su mente. Y eso se refleja en todo: en cómo maneja Oracle, en cómo elige a su cónyuge, en cómo invierte su riqueza.

En filantropía prometió donar el 95% de su fortuna, pero a su manera. Creó el Ellison Institute of Technology con Oxford para investigar medicinas, agricultura y energía limpia. No quiere unirse a Gates o Buffett en iniciativas colectivas; prefiere diseñar su propio futuro.

Lo que me fascina es que a los 81 años, cuando muchos se retiran, Ellison está en el centro de la tormenta más importante del momento: la infraestructura de IA. Su cónyuge, sus deportes extremos, sus mansiones, todo eso es secundario. Lo que realmente lo define es que nunca se conformó, nunca dejó de competir, nunca vio un límite que no quisiera cruzar. Esa es la verdadera riqueza.
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