Acabo de ver unos números bastante interesantes sobre la compensación de los CEOs en las grandes corporaciones. Larry Fink, el jefe de BlackRock, es un ejemplo perfecto de esto.



Mira, en 2022 este tipo recibió más de 32,7 millones de dólares en compensación total. Estamos hablando de 1,5 millones en salario base, 7,25 millones en bonificación, más de 23 millones en adjudicaciones de acciones y otros beneficios. Lo loco es que su salario fue 212 veces el promedio de los empleados de la empresa ese año, según la AFL-CIO.

Pero eso no es ni la mitad. Su verdadera riqueza viene de las acciones que posee. En la presentación ante la SEC de febrero de 2024, tenía 414,146 acciones de BlackRock. Con el precio de cotización en 761,28 dólares, solo esa posición vale más de 315 millones de dólares.

Y si sumamos todo, el patrimonio neto de Larry Fink alcanza los 1.100 millones de dólares según Forbes (dato del 1 de mayo de 2024). Así que cuando hablamos del patrimonio de alguien como Fink, no estamos solo viendo números en un papel, sino la concentración real de riqueza en manos de los ejecutivos corporativos.

Esta es la realidad de cómo se distribuye la compensación en las megacorporaciones. Los números hablan por sí solos.
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