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La venta en vivo fracasó, y el costo será cada vez mayor
La llamada base de producción de Melbourne, en realidad, resulta ser un modesto taller de reparación de automóviles; lo que se promociona como “importado de alta gama” no es más que manufactura nacional por encargo…… Recientemente, el suplemento para la salud “YouSiYi”, que presumía de ser “importado original de Australia”, fue expuesto. Tras el desarrollo del caso, varios presentadores estrella que anteriormente llevaban el producto en vivo se disculparon uno tras otro, lo que despertó una amplia atención social.
Los suplementos para la salud están relacionados con la salud del público. Hacer pasar gato por liebre de esta manera, no solo altera gravemente el orden del mercado, vulnera el derecho de los consumidores a conocer la información, el derecho a elegir y la seguridad de la salud, sino que además despilfarra la credibilidad de la industria. Además, este incidente también sirve como una campanada para la industria del livestream shopping: si cuando ocurre un problema se culpa a otros, se elude la responsabilidad, se juegan con palabras, solo se venden productos sin asumir responsabilidad, ¿cuánto tiempo más podrá continuar?
Romper la fe ciega en las “etiquetas extranjeras” es un paso importante para promover un consumo racional. Durante mucho tiempo, algunos productos importados han creado en parte de los consumidores un sesgo de percepción de que “son mejores que los productos nacionales” gracias a supuestas ventajas de calidad en las primeras etapas. Es necesario corregir esta visión de consumo anticuada. Más aún, hay que estar alerta: algunos comerciantes no se esfuerzan por la calidad del producto; por el contrario, se dedican a fabricar el origen en el extranjero, comprar premios internacionales falsos, contratar a supuestos expertos para avalar, y así, con un “traje de marca extranjera”, se dedican a captar a los consumidores. Cuando se pisotean la integridad y las reglas del mercado de este modo, que surjan problemas es cuestión de tiempo.
Por otro lado, los continuos “fiascos” de los presentadores estrella al promocionar productos en vivo reflejan una falta de conciencia de la responsabilidad. El “Reglamento de Supervisión y Gestión de la Industria del Comercio Electrónico en Directo”, que entró en vigor el 1 de febrero de este año, establece claramente que los responsables de marketing en transmisiones en vivo no deben hacer “publicidad comercial falsa o que induzca a error” sobre los productos, y también define responsabilidades correspondientes. Las figuras públicas tienen influencia social y niveles de confianza pública; los consumidores deciden pedir en los livestream, en gran medida, debido a su reconocimiento y confianza en ellas. Algunos presentadores y las instituciones de servicios de marketing en directo descuidan la verificación de información clave, como la idoneidad de los productos, la autenticidad del lugar de origen, la calidad del producto y su conformidad; incluso la revisan de manera superficial o se relajan deliberadamente en los controles. Esto no solo defrauda la confianza del público, sino que también los convierte en “cómplices” de las ganancias indebidas de comerciantes deshonestos, y así se traspasan las líneas rojas de la ley. Esto no puede quedar exento de responsabilidad con una simple frase de “no lo sabía” o “ya rescindimos”; tampoco se puede cancelar con una sola disculpa.
En los últimos años, el livestream shopping ha reducido en cierta medida los costos y el tiempo de compra de los consumidores, y ha despertado nueva vitalidad del consumo; pero también ha dejado al descubierto numerosos desórdenes, como ofrecer productos de mala calidad, falsificar certificaciones y eludir responsabilidades en el servicio posventa. Cada episodio en el que falla la promoción en vivo implica que los derechos de una gran cantidad de consumidores resultan dañados. El livestream shopping no debe enfocarse solo en aumentar ventas y atraer tráfico; también debe asumir la responsabilidad correspondiente. Si aparecen problemas de calidad en los productos, hay que reconocerlos, resolverlos y asumir la responsabilidad, cumpliendo las obligaciones de protección de los derechos de los consumidores, para que con acciones concretas los consumidores lo vean y lo tengan presente.
Para erradicar de raíz estos desórdenes y purificar el entorno de consumo en línea, se requiere la coordinación de múltiples partes y un tratamiento sistemático. Las autoridades reguladoras pertinentes deben implementar estrictamente el “Reglamento de Supervisión y Gestión de la Industria del Comercio Electrónico en Directo”, aumentar la sanción a conductas ilegales como la publicidad falsa y la infracción y falsificación, hacer que las plataformas y los operadores cumplan con sus responsabilidades como entidades, y proteger de manera efectiva los derechos e intereses legítimos de los consumidores. Los operadores deben abandonar la mentalidad miope de “el tráfico es lo primero”, adherirse a la línea de la operación con integridad y la operación conforme a la ley, y perfeccionar los mecanismos de revisión de selección de productos y de control de calidad. Las plataformas de comercio electrónico también deben cumplir efectivamente con su responsabilidad como entidad, eliminar revisiones superficiales y “verificaciones de rutina”, y construir una barrera de seguridad en todo el proceso con estándares estrictos. Los presentadores que hacen la promoción también deben valorar la confianza pública: revisar con rigor los productos, cumplir de manera proactiva con obligaciones y responsabilidades sociales, y evitar servir de aval para productos problemáticos.
En la era del consumo en red, cuando el vendedor lo hace bien y de manera real, el boca a boca se transmite rápido y se difunde ampliamente; pero cuando se hace mal y de forma superficial, las evaluaciones negativas no tienen dónde esconderse. En el futuro, el costo de engañar a los consumidores o de “hacer pasar” las cosas, solo será cada vez mayor. Que cada confianza que hay detrás de un pedido no sea defraudada, y que el entorno de mercado justo, ordenado, seguro y con tranquilidad beneficie mejor a cada consumidor.
(App del Diario del Pueblo)