El índice global de ciudades inteligentes 2026 ha sido publicado. ¿Por qué estas ciudades ocupan los primeros lugares?

El 31 de marzo, el Centro Mundial de Competitividad (WCC) del Instituto Internacional para el Desarrollo Gerencial de Lausana (IMD) publicó oficialmente el Índice de Ciudades Inteligentes 2026 (Smart City Index).

En el ranking de este año, Zúrich mantuvo el primer puesto por séptimo año consecutivo, seguido de cerca por Oslo y Ginebra. Las ciudades que también se sitúan entre el top 10 global incluyen Londres, Copenhague, Dubái, Lausana, Canberra (Australia), Singapur y Abu Dabi.

Por qué estas ciudades se ubican en los primeros puestos

Con Zúrich, Oslo y Ginebra firmemente establecidas en los tres primeros lugares, y sumando además Copenhague y Lausana, esto significa que la mitad de la “masa crítica” del top 10 global de ciudades inteligentes en el índice está ocupada por Suiza y los países nórdicos.

Uno de los autores del informe, el director del IMD World Competitiveness Center, Bris (Arturo Bris), al explicar este fenómeno en una entrevista con el reportero de First Financial, lo resumió en tres dimensiones fundamentales. Primero, la adecuación del tamaño de la ciudad: estas ciudades no son tan pequeñas como los pueblos tradicionales, pero tampoco evitan la complejidad de la gestión que conlleva una urbe de escala gigantesca; con un tamaño así, es mucho más fácil formular y aplicar las mejores soluciones para los ciudadanos. Segundo, el nivel de desarrollo económico. Y por último, la relación de la metodología de evaluación: uno de los factores de ajuste en el ranking del IMD utiliza el Índice de Desarrollo Humano (HDI) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, lo que significa que los países con economías desarrolladas y alta competitividad hacen que las ciudades que les pertenecen destaquen con mayor facilidad dentro del sistema de evaluación. Para economías emergentes como Filipinas o Vietnam, los nuevos saltos de la digitalización urbana dependen en gran medida de la mejora continua de la competitividad económica general del país.

Además, el informe sostiene que el desempeño de Dubái (puesto 6) y Abu Dabi (puesto 10) muestra que, cuando la entrega de servicios es eficiente y de alta calidad, el modelo de inversión digital impulsada por el gobierno en la región del Golfo también puede generar confianza en los ciudadanos.

Bris dijo que, tomando Abu Dabi como ejemplo, su clasificación bajó cinco puestos desde el puesto 5 global en 2025, pero el desempeño de la ciudad en el complejo contexto geopolítico actual sigue mostrando cierta resiliencia. “El contexto geopolítico actual sin duda traerá efectos negativos hasta cierto punto, pero en mi opinión, las soluciones que Abu Dabi está mostrando actualmente son, en cierta medida, efectivas. ”, afirmó. “Por ejemplo, los departamentos de gestión urbana informan a los ciudadanos de manera completa sobre los riesgos potenciales y adoptan medidas de seguridad para protegerlos; estas iniciativas han recibido un reconocimiento muy alto. Sin embargo, el reto sigue existiendo: para alrededor del 75% de los residentes de Abu Dabi, la asequibilidad de la vivienda y los problemas de empleo siguen siendo dolores sociales que las herramientas tecnológicas no pueden eliminar directamente y que requieren que se complementen con políticas sociales más profundas”.

La investigación muestra que, tanto en el Sudeste Asiático como en América Latina, las principales demandas de los ciudadanos hoy en día son la “vivienda asequible”. Bris dijo: “Es un problema generalizado y, debido a la falta de grandes inversiones por parte del gobierno, las soluciones viables son muy limitadas”.

Retos en el proceso futuro de la digitalización urbana

En concreto, el ranking del índice se sustenta en dos pilares principales. Uno es el pilar de “estructura”, que examina los cimientos de hardware y las reglas existentes de la ciudad; el otro es el pilar de “tecnología”, que mide la disponibilidad de los servicios digitalizados. Cada pilar se evalúa en detalle mediante cinco áreas clave: salud y seguridad, transporte, actividades, oportunidades y gobernanza.

A partir de una muestra de 148 ciudades a nivel global, el informe considera que la puntuación del pilar de “estructura” puede predecir de manera más sólida y sostenida el desempeño integral inteligente de una ciudad que la puntuación del pilar de “tecnología”. Bris afirma que invertir dinero no significa necesariamente que la ciudad se vuelva “inteligente”. “Vemos que algunas ciudades invierten enormes cantidades en tecnología, por ejemplo Atenas o Roma, pero en el ranking de 148 ciudades se ubican en la segunda mitad. Este fenómeno es interesante: refleja que los gestores urbanos suelen caer en un error, al pensar que si asignan un presupuesto enorme a la tecnología, podrán lograr una gestión inteligente; pero la realidad suele no ser así. La clave del éxito es: primero encontrar las necesidades reales de la ciudad y luego, mediante la tecnología, intentar satisfacer esas necesidades, en lugar de darle la vuelta al orden de prioridades”.

También señaló que la construcción de sistemas de datos suele ir acompañada de problemas de confianza, y que la clave para resolver este dilema se centra en dos puntos: primero, mostrar resultados reales de cómo la tecnología mejora la vida; y segundo, establecer reglas rigurosas de gobernanza de datos para garantizar que la información pública no se use de forma indebida.

Para la construcción de la gobernanza urbana futura, Bris propone cuatro dimensiones de recomendación. Primero, “las reglas antes que la tecnología”, para subrayar que el simple apilamiento de tecnología no puede por sí solo lograr una verdadera inteligencia. Segundo, establecer una “perspectiva pública”, tratando la conexión digital como un derecho cultural de los ciudadanos y no solo como un derecho económico, y cerrar la brecha digital mediante la intervención del sector público. Tercero, “la confianza es la moneda definitiva”: la capacidad de respuesta a las necesidades de los ciudadanos debe considerarse el factor central. Por último, enfatiza que “la educación y el talento” son un multiplicador a largo plazo. Como pilares intangibles pero cruciales dentro de la infraestructura urbana, solo cuando los residentes cuentan con las habilidades necesarias para manejar los sistemas inteligentes, la ciudad realmente incorpora el significado de “inteligencia”.

(Este artículo proviene de First Financial)

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