Hay una persona cuya fama en el mundo de las criptomonedas quizás no sea menor que la de muchos proyectos, y esa es el Tío Bao, cuyo nombre real es Guo Hongcai. Si hablamos de su historia de éxito, realmente es una leyenda que empezó desde cero.



Al principio, Guo Hongcai hacía negocios de carne de res en Pingyao, Shanxi. En 2013, él y su esposa Jin Yangyang fueron a Beijing a estudiar comercio electrónico, y allí conocieron a Li Xiaolai en un café en el garaje. Esa charla sobre Bitcoin cambió todo; en ese momento, Jin Yangyang, que estaba embarazada, decidió gastar decenas de miles en comprar Bitcoin. Al principio, Guo Hongcai pensó que su esposa había sido engañada por un esquema de pirámide, pero luego también fue "lavado" su cerebro, y decidió apostar todo a Bitcoin.

A finales de 2013, el Tío Bao empezó un programa en línea titulado "Mano a mano para que aprendas a manejar Bitcoin", y desde entonces se convirtió en una figura conocida en el mundo cripto. En 2014, construyó en Mongolia Interior la mayor mina de Bitcoin del mundo en ese momento, con un costo diario de electricidad de 500k yuanes, capaz de minar 100 bitcoins al día. Luego, compró la plataforma de navegación de Bitcoin BTC123 por 5000 bitcoins.

Desde 2015, el Tío Bao conducía un coche chino alargado por todo el país dando conferencias sobre Bitcoin. Nunca ocultó su imagen de "rico repentino"; más bien, pensaba que el mundo cripto era cultura de base, así que su estrategia de marketing era muy directa: "Primero, presume de lo increíble que eres, y si funciona, ¡qué bien!". Las declaraciones como "Bitcoin llegará a 100,000 dólares" o "Compra un Bitcoin para dejarle a tus hijos en su boda" son cosas que él mismo decía.

En 2016, el Tío Bao asistió en el Foro de Davos, vestido con pantalones cortos y sandalias, casi siendo detenido por la seguridad. Cuando entró, vio a muchos financieros con trajes formales y, con un inglés aún imperfecto, respondió diciendo que "el valor del Bitcoin equivale al valor del PIB de todos los países en el futuro". Tras la publicación de ese video, el Tío Bao se hizo muy famoso.

En 2017, con la ola de ICOs, el Tío Bao se convirtió en un favorito. Comenzó a apoyar varios proyectos, haciendo más de 30 en tres meses, con un valor total de mercado que superaba los 400 millones de yuanes. Él mismo dijo que no invertía, solo apoyaba, cobrando una comisión del 1% y sin investigar los proyectos. Cuando él aparecía, los inversores acudían en masa, pero muchos proyectos subían rápidamente y luego caían en picada: por ejemplo, Achain subió de 1.5 a 4.4 yuanes en su lanzamiento, pero al día siguiente cayó un 52%.

Frente a las dudas, en agosto fundó la "Escuela Militar del Mundo Cripto", diciendo que seleccionaría los mejores ICOs, aunque en realidad la calidad de los proyectos era muy variada. También prometió que su plataforma de cadena de dominio (domain chain) subiría 250 veces, pero en su primer día, subió y cayó en picada, y terminó siendo comprada a precio de coste, dejando a los inversores con una gran pérdida.

El 4 de septiembre de 2017, las autoridades comenzaron a regular, y el Tío Bao dejó de apoyar proyectos. Pero no se quedó quieto; empezó a promover Bitcoin Forks y otros altcoins. La bifurcación Bitcoin God llegó a cotizar hasta 5500 yuanes, pero luego se desplomó a 90 yuanes, con una caída superior al 98%.

El último día de 2017, el Tío Bao grabó un video en el aeropuerto diciendo que ese año había volado 290k kilómetros y que luego se fue a Estados Unidos. Desde entonces, casi no ha vuelto a aparecer en China, alegando que tiene demasiados proyectos en los que invertir y que el gobierno está tomando medidas estrictas, por miedo a ser arrestado.

Ya en Estados Unidos, el Tío Bao elevó aún más su nivel de ostentación. En 2018, compró una mansión de cientos de acres en Silicon Valley, con un cartel en la entrada que decía "Granjas de Cebollas", y en realidad cultivaba cebollas en su finca. También compró dos Rolls-Royce: uno le costó 60 bitcoins, siendo la edición limitada en Estados Unidos, y el otro, un regalo para su esposa, por 25 bitcoins.

Curiosamente, las opiniones sobre el Tío Bao en el mundo cripto están muy divididas. Algunos lo admiran por su estilo despreocupado y espontáneo, otros lo critican por ser un estafador que solo busca recolectar cebollas. Pero, en definitiva, este ex vendedor de carne de res, un simple campesino, logró aprovechar la ola de Bitcoin y convertirse en una figura influyente en el mundo cripto. La historia del Tío Bao, en cierto modo, refleja la época y el espíritu del criptoespacio.
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